Una escena de «Señor Ruiseñor»
Una escena de «Señor Ruiseñor» - David Ruano

«Señor Ruiseñor»: Érase una vez una Cataluña cívica, culta y abierta al mundo...

El Joglars presentan en el teatro María Guerrero su nuevo trabajo, basado en la figura del pintor y dramaturgo Santiago Rusiñol

MadridActualizado:

El pintor barcelonés Santiago Rusiñol (1861-1931) es el protagonista del nuevo trabajo de Els Joglars, estrenado el pasado noviembre en el teatro Calderón de Valladolid y que se presenta la próxima semana en el teatro María Guerrero. Su responsable, Ramón Fontserè, firma la dramaturgia del espectáculo (junto a Dolors Tuneu y Alberto Castrillo-Ferrer), lo dirige y lo interpreta junto a Juan Pablo Mazorra, Rubén Romero, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu y Xevi Vilà. En la figura del artista catalán, un hombre que vivía en libertad y que tenía una visión abierta de España, a la que amaba por entero -según Fontserè- han querido Els Joglars «reivindicar el arte como patria universal». No hay que pensar mucho para encontrar en la situación que vive en los últimos años Cataluña -un territorio proscrito para la compañía- la motivación de este espectáculo.

Según Els Joglars, Rusiñol «era un hombre dotado de un gran talento personal que deriva en la pintura y cuya obra figura en las más prestigiosas colecciones. También alcanza gran notoriedad como dramaturgo, escritor y poeta. Su carácter ingenioso y cosmopolita hace de él un referente de lo que los españoles consideran la Cataluña cívica, culta y abierta al mundo».

«La morfina», de Santiago Rusiñol
«La morfina», de Santiago Rusiñol

La obra se sitúa durante la creación del cuadro «La morfina», una droga a la que el propio Rusiñol era adicto «El efecto estupefaciente -cuentan los responsables de la compañía- le sitúa ante la irrupción de unas huestes destructivas que deshacen su casa-museo. Sus objetos, pinturas y obras literarias son arrinconados o destruidos. El enfrentamiento y los conflictos se suceden con ferocidad, sarcasmo y humor. Rusiñol defiende unas formas de vida que se resisten a desaparecer ante el asalto de lo que considera la barbarie».

«Con “Señor Ruiseñor” queremos reflexionar -concluyen- sobre la destrucción de unos conceptos de vida libre, conceptos que no han sido sustituidos en la actualidad. En Cataluña se ha arrancado o falseado el pasado y de esta manera se ha podido configurar un orden inventado. Solo se utiliza la parte de conocimiento y de tradición que conviene para contar un relato sesgado. Para nosotros, Rusiñol es la antítesis de este mundo: este artista de carácter ingenioso y cosmopolita representa la inducción a la vida alegre y sensual, el gusto por la belleza, la sutileza y el conocimiento».