Mariafrancesca Garritano durante una de sus actuaciones
Mariafrancesca Garritano durante una de sus actuaciones

La Scala de Milán, obligada a readmitir a la bailarina que despidió por hablar de anorexia

El tribunal de casación italiano ha dictaminado que Mariafrancesca Garritano fue despedida injustamente en 2012 por desacreditar a la compañía en un libro en el que afirmaba que, en su escuela de danza, «una bailarina de cada cinco sufre de trastornos alimentarios»

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

«Una bailarina de cada cinco sufre trastornos alimentarios», anorexia y bulimia, y por eso «hoy no pueden tener hijos». Esta dramática denuncia la hizo, hace cuatro años, Mariafrancesca Garritano, en arte Mary Garret, 37 años, cuando era bailarina solista en la Scala de Milán. Sus declaraciones le costaron su expulsión de ese templo de la música y un sinfín de sufrimientos. Ahora acabó esa pesadilla y de nuevo puede volver a «vola», porque su expulsión de la Scala fue ilegítima. Lo afirma una sentencia del Tribunal Supremo, que ha rechazado el recurso que había presentado el teatro milanés contra la decisión del tribunal de apelación de Milán, en octubre 2014, que se había pronunciado de la misma forma: la expulsión no tenía ninguna legitimidad.

El caso de Mariafrancesca Garritano adquirió gran relevancia internacional: la bailarina fue despedida en febrero 2012, tras una entrevista concedida al diario británico «The Observer», en la que desmontaba el aire romántico con que a menudo se ha rodeado el mundo de la danza, denunciando los problemas ligados a la alimentación, con duras críticas también a la Scala. Estos mismos temas los había afrontado, con tono de rabia y sufrimiento, en el libro «La verdad, os ruego, sobre la danza», en el que contaba su experiencia como testigo directo.

Corrupción y amenazas

La bailarina Garritano describía un escenario que recordaba a la película «El cisne negro», un drama psicológico, con la actriz Natalie Portman en el papel de protagonista, problemática y competitiva. La competición en la vida de las bailarinas no es solo para ver cuál es la mejor en el escenario, sino también sobre quién come menos. Las consecuencias son dramáticas: «Siete bailarinas de cada diez -decía Garritano- no tienen menstruación a causa de las dietas punitivas a las que se someten. La verdad es que los padres piensan que entran sus hijas en buenas manos, pero en realidad para ellas comienza una relación casi religiosa con el espejo, el instructor y el público». Y muchas de sus colegas «eran trasladas al hospital para ser alimentadas artificialmente». «Nadie imagina -añadía Garritano- que puedan existir historias de corrupción, de amenazas y de compromisos para mantener el propio puesto sobre el escenario».

Anorexia

Mariafracesca Garritano, que comenzó a bailar en la Scala a los 18 años, denunció la gravedad del problema que representaba la anorexia entre las bailarinas, problema que ella vivió en primera persona. Garritano describía un escenario de horrores y tortura, también en su caso personal: «Yo salía adelante con una fruta y un yogurt al día, confiando en la adrenalina para llegar al final de las pruebas. Cuando era adolescente, en los entrenamientos mi profesor de baile me llamaba mozzarela o buñuelito chino delante de todos. Reduje mi alimentación hasta el extremo de que mi menstruación se interrumpió durante un año y medio cuando tenía 16 y 17 años y adelgacé hasta pesar 43 kilos».

La Scala consideró que se había hecho daño a su imagen con esta denuncia de Garritano que venía a demostrar que no es oro todo lo que reluce en el teatro milanés, uno de los más antiguos y prestigiosos del mundo. La Scala la despidió con la justificación de que con sus declaraciones había roto la relación de confianza.

Fin del calvario

Ahora, después de cuatro años de calvario, el Tribunal Supremo le da la razón, porque fue «injustamente expulsada». Desde hace año y medio, cuando el Tribunal de apelación de Milán le dio la razón, la bailarina percibía el salario, pero no se le permitía subir al escenario para participar en producciones. Ahora, Mariafracesca espera que la Scala cumpla la sentencia y la reintegren en el puesto que le corresponde en el Cuerpo de baile del teatro. Significativamente, en su página de Facebook ha colocado una foto del 2011, cuando fue protagonista del ballet «Joyas – esmeraldas», una de las obras maestras del coreógrafo George Balanchine. Garritano ha escrito: «You can fly» («Puedes volar»).