Una escena del segundo acto de «Don Quijote»
Una escena del segundo acto de «Don Quijote» - JESÚS VALLINAS
CRÍTICA DE DANZA

«Don Quijote»: la Compañía Nacional de Danza regresa a la senda del ballet clásico

Éxito de la presentación en el teatro de la Zarzuela del conjunto dirigido por José Carlos Martínez

MadridActualizado:

Veinticinco años después de que la Compañía Nacional de Danza (entonces Ballet Lírico Nacional) presentase su último título clásico, precisamente en el mismo escenario, «La fille mal gardèe», José Carlos Martínez ha empleado las históricas palabras de Fray Luis de León en su vuelta a las aulas: «Decíamos ayer...» Efectivamente, y con el bagaje en tantísimos aspectos positivos de estos últimos veinticinco años, la CND ha retomado una senda que nunca debió abandonar: la del repertorio clásico.

«Don Quijote» (****) Música: Ludwig Minkus. Coreografía: José Carlos Martínez (sobre las versiones de Petipa y Gorki). Coreografía adicional: Mayte Chico. Escenografía: Raúl García Guerrero. Vestuario: Carmen Granell. Iluminación: Nicolás Fischtel. Intérpretes: YaeGee Park, Joaquín de Luz, Seh Yun Kim. Compañía Nacional de Danza, Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: José María Moreno. Lugar: Teatro de la Zarzuela, 16-XI

No había título más adecuado para este retorno que «Don Quijote», una obra en la que Petipa proclamó su admiración por lo español, tanto en la literatura como el baile. Basado en dos capítulos de la novela de Cervantes, es un ballet colorista, bizarro, luminoso. Y, aunque de origen y lenguaje ruso, de corazón español. José Carlos Martínez, que lo ha bailado en tantas ocasiones, ha sabido espolvorear la coreografía, basada en los originales de Petipa y Gorki, con detalles que acentúan el espíritu español; especialmente, en las danzas de Mercedes y Espada y en el «Bolero» y el «Fandango», donde ha contado con la sabiduría de Mayte Chico. Es el suyo un Quijote radiante y optimista, solo perjudicado por las estrecheces del escenario de la Zarzuela, que provocan momentos de abigarramiento en el primer acto.

Hombre prudente, Martínez ha esperado cuatro años para montar su primer ballet clásico. «Ahora estamos preparados», ha dicho. Tenía razón. La Compañía Nacional de Danza baila el «Don Quijote» con calidad y entusiasmo. YaaGee Park es una Quiteria segura, con un giro portentoso, en el que compitió con Joaquín de Luz -felicísimo regreso a su ciudad natal-, un bailarín luminoso y lleno de energía. Brillaron igualmente el acrobático Anthony Pina (Jefe de los Gitanos) y la lírica Seh Yun Kim (Dulcinea) para redondear una noche histórica para la compañía, que concluyó jaleada por los aplausos acompasados del entusiasmado público de la Zarzuela.