Francesc Garrido, uno de los protagonistas de «La resistencia»
Francesc Garrido, uno de los protagonistas de «La resistencia» - Teatros del Canal

¿Puede existir el amor sin admiración?

Lucia Carballal estrena «La resistencia» en los teatros del Canal, bajo la dirección de Israel Elejalde

MadridActualizado:

A Lucía Carballal le ha venido todo rodado. Recibió hace dos temporadas una de las becas de dramaturgia contemporánea que concede El Pavón Teatro Kamikaze y con ella escribió «La resistencia». Nada más leer el texto, uno de los responsables del citado espacio, Israel Elejalde, le dijo que quería dirigirlo. Y poco después los teatros del Canal decidían ponerlo en pie. El resultado es una función que acaba de estrenarse interpretada por Mar Sodupe y Francesc Garrido.

No es ninguna casualidad. Lucía Carballal (Madrid, 1984) es una de las más descollantes voces de la dramaturgia española actual. La libertad que le otorgó la beca a la hora de escribir le decidió a afrontar un asunto que le rondaba hace tiempo: el universo de la pareja. «Creo que es una asignatura pendiente para cualquier creador». Fue, también, el momento perfecto para realizar un ejercicio técnico: «una obra aristotélica, sin cortes de tiempo, con una estructura basada en los diálogos; me apetecía -dice- escribir una obra así, tan británica o tan francesa».

«La resistencia» cuenta la historia de Mónica y David, dos escritores que rondan los cincuenta años, y que mantienen una relación. Una cuestión le sacudía a la autora: «¿Puede existir el amor sin admiración? ¿Es posible mantener una relación cuando no hay una mirada de igual a igual, cuando una de ellas se asienta en la superioridad?»

Teatro de situación más que de acción, texto basado en los diálogos más que en los sucesos, cree Lucía Carballal que esto obliga al director -en este caso, Israel Elejalde- a hacer un ejercicio de profundización, a subrayar los matices emocionales, las intenciones de los otros; en definitiva, a poner el foco en el trabajo de los actores. «“La resistencia” -ha dicho el director- es como apretar con fuerza una tiza contra una pizarra. Una disección dolorosa de las dificultades de conciliar ambición y amor».

En obras como ésta, la clave, dice la autora, es que los personajes vayan hacia la verdad. «Las relaciones necesitan poco a poco ir desgranando esa verdad». Es también fundamental que logren la empatía del público: «es importante que comprendamos los puntos de vista de cada uno». Y para ello la autora ha de mantenerse neutral. «He procurado guardar el equilibrio. No me gustan las obras donde al espectador se le indica claramente quién tiene razón y quién no. Creo que ha de ser él quien se posicione».