Los actores y la directora de «El precio»
Los actores y la directora de «El precio» - ABC

«El precio», de Arthur Miller: una autopsia emocional

Silvia Munt dirige una nueva producción de la obra del dramaturgo con Tristán Ulloa, Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco y Elisabet Gelabert

MadridActualizado:

Arthur Miller, uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX, estrenó «El precio» en enero de 1968; la obra fue galardonada con el premio Tony. Silvia Munt lo leyó en un avión y, confiesa, se quedó «inmediatamente enamorada» del texto. «Es inteligente, me conmovió y me hizo pensar». Así que, con la ayuda del productor Josep Doménech, puso en pie esta pieza en Barcelona y en catalán. Ahora, El Pavón Teatro Kamikaze acoge el estreno en castellano de la producción, en el que cuenta con un reparto compuesto por Tristán Ulloa, Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco -que debuta sobre las tablas españolas- y Elisabet Gelabert.

«El precio» cuenta la historia de dos hermanos, Victor y Walter Franz -un modesto policía y un cirujano de éxito, respectivamente- que se reúnen, después de dieciséis años sin hablarse, en el desván de la casa familiar. El inmueble va a ser derribado, y se van a encontrar con un tasador para decidir el precio de los muebles. «Arthur Miller -dice Silvia Munt- tiene una obsesión que convierte en don, de forma magistral: radiografiar lo más íntimo del ser humano. Como un experto cirujano va trepanando con delicadeza lo más recóndito de nuestro comportamiento, enseñando lo más profundo y revelador de forma inexorable. Y como en un nítido espejo nos vemos reflejados de una manera u otra intentando digerir lo que vemos».

«El precio» es una «autopsia emocional», define la directora, que cuenta que el crack del 29 está en el trasfondo de la historia de esta familia «cuyos cimientos se han desmoronado por la crísis». Eso le otorga mayor actualidad, si cabe. La directora, sin embargo, la ha querido mantener en la época en que la situó Arthur Miller, 1968. «Podríamos haberla actualizado -dice Silvia Munt-, porque parece que los seres humanos no hemos aprendido nada, pero es mejor dejarlo en la época; nos otorga una perspectiva que nos hace darnos cuentade que otra vez hemos vuelto a caer... Y que desgraciadamente volveremos a hacerlo . Tiene más sentido ver que repetimos los errores y que el sistema está deseando que los repitamos. La sociedad sigue siendo igual de inmisericorde que lo era entonces».