Potitos extraterrestres

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J. CORTIJO

A la espera de que se atrevan con «Un candidato muy peludo versus El gato que vino del espacio» (en 3-D, claro), el cofre-joyero de los clásicos Disney setenteros se abre para un seudo-remake de, arrea, «Escape to Witch Mountain» («pentotal pa qué», como diría Vila-Matas). Ya se sabe, dos niños-aliens fugitivos a los que, aquí, les echa un cable «The Rock» en su mejor registro «Papá por sorpresa» (el director es el mismo).

Como era de esperar, el espectáculo cinéfilo anda más justito que un alley-oop de Sergio a Rudy, aunque destacan alguna tajada persecutoria-taxista y cierto dardo contra las ferias de ganado freak. Lo mejor, la teoría de que, si aterrizasen marcianos en USA, irían derechitos a Guantánamo (o como se llame ahora). Y una duda tonta, ¿por qué las piscinas de los moteles cutres siempre están vacías?