Ted Neeley, en «Jesucristo Superstar»
Ted Neeley, en «Jesucristo Superstar» - ABC

Ted Neeley: «No me creo Jesucristo, soy un rockero de Texas»

El protagonista de la mítica película «Jesucristo Superstar» interpreta, a los 75 años, el musical en Madrid

MadridActualizado:

Ted Neeley dejó de cumplir años el 20 de septiembre de 1976. Ese día, en que llegaba a los 33 años, decidió quedarse ahí. Este rockero y baterista texano había interpretado ya a Jesús en la ópera rock «Jesucristo Superstar», de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice; primero en su producción original en Broadway y más tarde en la icónica película de Norman Jewison. «Estaba tan feliz de cumplir los 33 años y fue tan maravillosa la experiencia que tuve entonces, la edad a la que murió Jesucristo, que decidí no cumplir más años». No son las palabras de un iluminado; es el particular sentido del humor de este hombre que a sus 75 años sigue encarnando al personaje que -no hace falta que lo asegure- ha marcado su vida. Hoy vuelve a Madrid como protagonista de una producción italiana, aunque cantada en inglés, del musical dirigida por Massimo Romeo Piparo, y con la que Neeley lleva seis años de gira por toda Europa.

Los ojos pequeños, muy azules, la barba rala y la melena rubia bajo una gorra a la que no renuncia. Neeley sonríe mucho y habla más; no importa que lleve contestando a preguntas similares durante más de cuarenta años. Su carrera gira en torno al personaje, que significa, dice sin dudar, «todo mi mundo. Varias generaciones asocian la figura de Jesús a mi rostro».

Desde que se vistiera por primera vez la túnica blanca, en 1971 -era el suplente del intérprete que estrenó la obra en Nueva York-, ha cambiado lógicamente mucho su visión del personaje. «Cada vez que he participado en una nueva producción de “Jesucristo Superstar” he tenido la ocasión de investigar sobre su figura, y cuanto más profundizo en él más cómodo me siento con este personaje. Tengo el mismo sentimiento positivo, magnífico, pero ahora lo siento de una forma más espiritual y más humana; y puedo entender que el público que viene a ver el espectáculo sienta esta conexión espiritual y humana. No es solo religiosa; habla de los siete últimos días de un hombre que sabe que va a morir, de todas sus dudas y sus inseguridades».

Confiesa Ted Neeley que enfrentarse a Jesucristo le dio miedo al principio. Pero miedo real. «Cuando la estrené en California estábamos en plena guerra de Vietnam; había muchos crímenes entonces, y de ellos buena parte tenían motivación religiosa. Yo tenía miedo de que me dispararan durante la escena de la crucifixión, porque qué mejor manera de protestar contra las creencias religiosas que disparando contra alguien que encarna a Jesucristo». Pero Ted Neeley sigue vivo y metiéndose en la piel de esta figura un día tras otro. Una encarnación que ha tenido, dice, «una influencia grande en mi vida, y muy positiva. Me anima a ser cada vez mejor persona y me siento mucho más cercano a la fe gracias sobre todo a la reacción del público ante nuestro trabajo».

Ted Neeley no es un iluminado. Sabe la influencia que esta obra y él mismo han tenido en varias generaciones: «Mucha gente conoce la historia de Jesucristo a través del musical y la película, y varios sacerdotes me han comentado que su vocación nació tras ver “Jesucristo Superstar”». Sin embargo, es categórico cuando afirma: «Yo no soy Jesucristo ni tampoco su apóstol; soy un rockero y baterista de Texas que ha tenido mucha suerte de encarnar a este personaje».