Pablo Espinosa, Israel Elejalde y Natalia Menéndez
Pablo Espinosa, Israel Elejalde y Natalia Menéndez - Vanessa Rabade

Natalia Menéndez: «La revisión del mito de Edipo a través del maltrato infantil es un hallazgo»

La directora presenta su primer montaje, «Tebas Land» tras dejar el festival de teatro clásico de Almagro

MadridActualizado:

Tras siete años al frente del festival de teatro clásico de Almagro, Natalia Menéndez ha vuelto a su «vida civil» como directora de escena. Y lo hace con la que califica como «la tragedia más inquietante que he leído en este inicio del siglo XXI»: «Tebas Land», del dramaturgo uruguayo Sergio Blanco. La obra, interpretada por Israel Elejalde y Pablo Espinosa, se presenta en El Pavón Teatro Kamikaze, donde estará hasta el 7 de enero.

«Tebas Land» se inspira en el mito de Edipo, pero en ella se entremezclan muchas otras referencias, entre ellas la vida de San Martín, «Los hermanos Karamazov», de Dostoievski; o «Un parricida», de Guy de Maupassant. Cuenta los encuentros, en la cancha de baloncesto de la prisión donde está recluído, de un parricida con un dramaturgo que quiere escribir la historia de su crimen.

Dos años ha estado Natalia masticando este texto. «Leí la obra en agosto de 2015 y desde entonces la he querido poner en pie; para ello conté con el productor Salvador Collado, y luego se unió Kamikaze». De la obra dice: «Me remueve mucho, me conmueve. La revisión del mito de Edipo a través del maltrato infantil es un hallazgo, y en la obra se trata de un lugar que a mí me resulta muy interesante. El maltrato infantil tiene consecuencias nefastas; los niños maltratados se convierten en monstruos. ¿A sus padres se les puede llamar verdaderamente padres? Hay, creo, una reflexión muy interesante ahí».

Paralelamente, se hila un debate sobre el papel de la creación artística. «Se quita un poco la idea de que la creación es algo romántico, blanco y hermoso, y que no duele. El autor plantea que para crear se utiliza a la gente, y dibuja al creador desde un lugar más complejo. Hay en él manipulación, incluso abuso».

Una escena de «Tebas Land»
Una escena de «Tebas Land»- Vanessa Rabade

Los encuentros que muestra la obra van desde el otoño hasta la primavera; «es una metáfora, porque la obra es realista pero tiene mucho simbolismo, mucha poesía. Comienza en el otoño, en una muerte, para ir hacia la primavera, un encuentro de luz entre dos personas; una que está encarcelada como consecuencia de un crimen, y otro que tiene una cárcel dentro porque le cuesta mucho hablar de sí mismo -por eso hace hablar a los demás-, y tiene muchos tabúes».

Inquietada por el texto, Natalia Menéndez ha encontrado innumerables capas en su lectura; «no solo intelectuales, sino también emocionales», dice. Al abordar cuestiones de tanta dureza como el maltrato infantil, se corre el riesgo de caer en el maniqueísmo. En el teatro no suele dar resultado ponerse de un lado, y el texto, asegura Natalia, busca el equilibrio. «No sé cuál será la decisión del espectador, pero el autor inventa un juego precisamente para que ese equilibrio se produzca; se llega a entender al parricida, que no es un asesino profesional sino un niño que ha sido una víctima. Es un texto compasivo, y eso me ha interesado».

Natalia Menéndez siempre ha intentado que sus direcciones «no se noten», pero reconoce que en esta obra está uno de los que considera sus sellos personales: la ternura. «A mí, como emoción, como poliedro de emociones, me interesa mucho. Hay también humor, sonrisa. Hay luz, y es por lo que dirijo esta función»