Gillian Lynne
Gillian Lynne - Afp

Muere Gillian Lynne, la mujer que puso a bailar a los gatos

La coreógrafa de musicales como «Cats» o «El fantasma de la Ópera» ha fallecido en Londres a los 92 años

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Contaba Gillian Lynne que cuando Andrew Lloyd Webber y Trevor Nunn, en 1981, le encargaron la coreografía del musical «Cats», ella ya tenía el trabajo adelantado. Hacía poco que se había casado, y uno de sus regalos de boda fue una pareja de gatos; uno blanco y otro negro. «Cuando comencé a trabajar en el musical -reveló en una entrevista con ABC hace ahora quince años-, por tanto, ya conocía muy bien las costumbres de los gatos y sus movimientos. Me fijé mucho en ellos. Y si miras bien te das cuenta de que sus cuerpos no tienen prácticamente límites a la hora de moverse».

«Cats» es el trabajo más destacado de Gillian Lynne -cuyo nombre real era Gillian Barbara Pyrke-, bailarina y coreógrafa que falleció el domingo. Tenía 92 años. Desde hace un lustro, era Dame Gillian Lynne, al ingresar en la Orden del Imperio Británico; y hace solo un mes que recibió un inesperado e inédito honor. Andrew Lloyd Webber, propietario del New London Theatre -donde durante veintiun años seguidos estuvo en cartel, precisamente, «Cats»-, decidió cambiarle el nombre, y darle el de la coreógrafa; ahora se llama Gillian Lynne Theatre. Precisamente el compositor se despedía de ella a través de Twitter: «Adiós, mi querida Gillie, tres generaciones del musical británico te deben tanto...»

Y es que parte del extraordinario éxito de «Cats» (el musical más longevo de la historia en Gran Bretaña) se debe a la dinámica y contagiosa coreografía de Gillian Lynne. «El reto era, sobre todo -decía en la entrevista citada-, encontrar el equilibrio entre el ballet clásico, la danza contemporánea y el jazz. La combinación de estos tres estilos, unida a la imitación de los movimientos de los gatos, es lo que le otorga singularidad al trabajo».

No fue su último trabajo junto a Lloyd Webber, que volvió a contar con ella para «El fantasma de la Ópera» (1986) y para «Aspects of Love» (1989). Había comenzado su carrera como bailarina clásica, primero en el Sadler’s Wells Ballet y, tras la guerra, en el Royal Ballet. Bailó en el London Palladium y a principios de los años sesenta hizo sus primeras coreografías. Trabajó tanto en el cine y la televisión como en el teatro. «La mitad de seis peniques», «El hombre de La Mancha», «Yentl» o «Los teleñecos» son algunos de sus trabajos cinematográficos y televisivos.

Además de su labor en el West End y en Broadway, que le valió numerosos premios, también trabajó en instituciones como la English National Opera o la Royal Shakespeare Company.

Fue la incapacidad de Gillian Lynne para concentrarse en los estudios lo que le llevó a la danza. Preocupada por su falta de atención en clase, su madre le llevó al médico. En la consulta la entonces niña se quedó sola y su atención se centró en la música que sonaba en la radio, que no dudó en bailar. La madre le apuntó a clases de danza, donde Gillian encontró su lugar.