Maribel Verdú: «Los radicalismos y los extremos nunca son buenos»

La actriz interpreta en los teatros del Canal «Invencible», una comedia de Torben Betts dirigida por Daniel Veronese

MadridActualizado:

Pocas actrices destilan tanta vitalidad y optimismo como Maribel Verdú, una magnífica vendedora de los trabajos en que participa; y es que, asegura, cree en ellos: «los elijo porque merecen la pena». Emblema del cine español de las últimas tres décadas, le es regularmente infiel con el teatro. Su nueva aventura escénica es «Invencible», una obra del británico Torben Betts que, tras estrenarse en Bilbao, llega mañana a los teatros del Canal. Cuenta la historia de una pareja de un estatus elevado que, debido a la crisis, se ve obligada a mudarse a un barrio modesto de la periferia; para integrarse, invitan a cenar a sus vecinos... En la función, Maribel Verdú comparte cartel con Pilar Castro (sustituta de una indispuesta Natalia Verbeke), Jorge Bosch y Jorge Calvo, y en la que se ha puesto a las órdenes de Daniel Veronese.

Al director argentino se refiere la actriz en primer lugar. «Me siento genial -dice con tono placentero-, el viaje que yo he vivido con este hombre es un sueño. Ha sido el proceso de ensayos más feliz y más próspero que yo recuerdo; me ha hecho viajar por lugares por los que nunca había ido... Le adoro, es un ser que no se puede creer. Es un hombre de talento, con sentido del humor, inteligente... Y un hombre de teatro puro y duro. Lo tiene interiorizado de una manera increíble».

¿Qué está aprendiendo de él?

No sabría expresarlo. Es muy difícil de decir: ¿qué aprendes? No lo sé. Aprendo y crezco, eso sí. Hay cosas que Daniel tiene... Él quiere verdad, verdad y verdad. Con él, un actor impostado no le vale, solo quiere naturalidad, verdad... No quiere nada que huela a teatro. Yo no sé trabajar desde otro lado que no sea la verdad y la honestidad. Y con un director que te pida eso, yo me tiro a la piscina de cabeza.

¿Y se logra igual en el cine que en el teatro?

En el teatro existe la dificultad de tener que proyectar la voz; pero cuando ya lo llevas dentro y sabes que es una manera de hablar... Muchos actores y actrices hablan sobre el escenario como hablan en la vida. Se consigue. Es una verdad distinta a la del cine, pero es también verdad.

Ha dicho que vio esta obra en Londres con su marido, Pedro Larrañaga, ¿qué le llamó la atención de ella?

Nada más leerla y verla, vimos que es una obra perfecta. Lo tiene todo. El montaje inglés era pura comedia, pero Veronese le ha sacado el drama, la parte oscura de los personajes; ha ahondado en sus sentimientos más profundos. Yo pensaba que solo iba a hacer una comedia, y de repente se ha convertido en algo bestial, que mezcla constantemente los sentimientos. No tiene una sola paleta de colores, tiene muchas. Los cuatro personajes no tienen nada que ver el uno con el otro, pero a los que les ha pasado algo tremendo en la vida.

¿Prefiere interpretar a personajes contemporáneos, de hoy, de época, o le da lo mismo?

Me gusta mucho hacer teatro contemporáneo, me llega más, me es más cercano. Me encanta leer a los clásicos, pero me cuesta más verlos en escena. Me pasa igual en el cine. Prefiero hacer cine actual.

¿Cómo es su personaje?

Es una idealista que quiere cambiar el mundo;y que cree que se puede cambiar, que es lo tremendo. Pero es una mujer que quiere decir la verdad por encima de todo porque es lo único honesto en esta vida... Los extremos nunca son buenos, y ella es una mujer muy extrema a la hora de pensar, de creer y de exponer sus ideas. Ahora, dice unas verdades como puños;lo que pasa es que las dice en un momento determinado y ante una gente... Pero es para apuntárselas.

Usted también ha dicho siempre lo que ha querido...

Sí, pero yo creo que una mentira piadosa a tiempo soluciona la vida a mucha gente. Yo antes era como mi personaje, pero ya no; ya no soy de extremos en absoluto. No sirve para nada. El fundamentalismo en cualquier ámbito de la vida es negativo. También en los ideales:esa gente tan radical para todo... Hay que escuchar, todo el mundo puede tener sus razones para pensar y actuar de un modo determinado. Hay que escuchar... En fin; soy más abierta que mi personaje.

¿Y no tiene la sensación de que en esta sociedad aparentemente más libre se prohíbe más que nunca?

Estamos en una democracia, puedes decir cualquier cosa. No te van a meter en la cárcel... Pero a lo mejor dejas de hacer esta película, o dejas de hacer publicidad porque has dicho algo políticamente incorrecto. De alguna manera te vetan por decir lo que piensas.

Eso lo ha experimentado usted en carne propia.

Sí.

¿Y es lo peor que le ha pasado?

¡No! Es lo mejor. Se aprende mucho de esas cosas, y ves quién está realmente a tu lado. Por encima del trabajo, de todo, están las personas, el nivel humano... Y todo vuelve.

Hablando de trabajo; ahora se lo toma con más calma...

Llevo ya muchos años; realmente, desde que estoy con Pedro. Antes, con tal de estar fuera de casa y trabajar, trabajar, trabajar... Pero desde que estoy con Pedro no hago más de dos películas al año, y cada dos o tres años una función de teatro. Me gusta disfrutar de la vida y no agobiar a la gente estando en cinco películas al año. Quiero que a la gente le apetezca verme, y que sepa que si estoy en un proyecto es porque merece la pena. Por lo menos, elijo los trabajos así; hago una película o una función porque son las que me gustaría ver como espectadora: historias interesantes para contar.