Maribel Verdú: «Es el premio más importante, pero no es sólo para mí»
ERNESTO AGUDO Maribel Verdú, durante la promoción de «Tetro»

Maribel Verdú: «Es el premio más importante, pero no es sólo para mí»

FEDERICO MARÍN BELLÓN | MADRID
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Sólo tiene 38 años, pero lleva un cuarto de siglo al pie del cañón, convertida en uno de los rostros y de los cuerpos más reconocibles, para bien, del cine español. En unos meses ha encadenado el Goya por «Siete mesas de billar francés», la Medalla de Oro de la Academia y, desde ayer, el Premio Nacional de Cinematografía, que el año pasado recibió Javier Bardem. Maribel Verdú está en racha, no cabe duda, aunque ayer asegurara a ABC que «nunca te acostumbras a estas cosas». «Cuando recibí la noticia me eché a llorar como una tonta», confesó. La actriz, en todo caso, no ha perdido ni un ápice de su humildad, que condensa en una petición: «Por favor, no dejes de poner que este premio, el más importante de mi carrera, no es sólo para mí; también es de mis compañeros, de todos los que han trabajado conmigo».

A Maribel Verdú la descubrió Vicente Aranda en 1985, un poco a lo Humbert Humbert, en un capítulo de la serie de televisión «La huella del crimen». Fue el propio realizador barcelonés quien la situó definitivamente en el mapa con «Amantes» (1991), ya como protagonista. Desde entonces, la actriz ha trabajado con los principales directores españoles -e incluso americanos, como Francis Ford Coppola, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón-, con las notables excepciones de Almodóvar y Amenábar. Gracia Querejeta, Carlos Saura, José Luis Garci, Bigas Luna, Fernando Trueba, Gonzalo Suárez, José Luis Cuerda, Gerardo Herrero, Ricardo Franco, Manuel Gómez Pereira, Montxo Armendáriz, Gerardo Vera y el citado Aranda son sólo algunos de los nombres más propios de nuestro cine que han confiado algún papel a la madrileña.

Entretanto, Maribel sigue «viviendo el día a día, sin plantearme retos, mucho menos ganar premios, ni mirar al pasado», ni siquiera aquellos dos años y pico que se pasó sin que nadie la llamara para hacer ningún papel. «Estoy preparada para lo que venga», asegura. De momento, lo que viene son los 30.000 euros de su último premio, que recogerá en el Festival de San Sebastián.