La magia de Yann Tiersen

POR LUIS MARTÍN
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Cuando se analiza la obra de Yann Tiersen conviene no ceñirse a su faceta de rockero y tener en cuenta también su labor como autor de bandas sonoras para el cine. No en vano, Tiersen le ha puesto música a películas como «La vida soñada de los ángeles», «Alice y Martin» o «Goodbye Lenin». Y, también, a «Amelie», cuyo éxito mediático en Europa sigue siendo atractivamente desconcertante. Desconcertante porque el film de Jean Pierre Jeunet no responde al patrón habitual de películas con éxito. «Amelie» explora el mundo de lo mágico en la vida cotidiana, de lo intangible. Y es aquí donde la impronta musical de Tiersen encuentra clara correspondencia con el espíritu de la historia que se cuenta en el film.

Nacido en la localidad francesa de Brest hace treinta y ocho años, Yann Tiersen ya había dado muestras anteriores de talento en su disco de debut, «Le vals de monstres» (1995) y en los posteriores «Rue de Cascades» (1997), «Tout est calme» y «Black session», los dos últimos publicados en 1999. Personalidad atípica en la música popular francesa, este multi instrumentista bretón divide su trabajo entre sus colaboraciones con la cantante Claire Pichet, con los grupos de rock Bästard y Noir Désir, y la creación de bandas sonoras para realizadores cinematográficos del prestigio de Eric Zonca, André Téchiné o -como en el caso del DVD con el que ahora obsequia ABC a sus lectores- Jean Pierre Jeunet.

Por amplio, el ideario musical de este compositor reserva equivalencias diáfanas con el del yugoslavo Goran Bregovic; un preparado sonoro saturado de contenidos populares de múltiples identidades, cuya conexión con la vida cotidiana es tan grande que no puede sino convencer. Mucho más estrecha que la de sus devaneos con la culta música de cámara en el periodo en que estudiaba en los conservatorios de Boulogne y Rennes. Todo tiene que sonar a todo, integrando un sinfín de estilos y géneros en las composiciones y, por si esto era poco, construyendo, como Bregovic, músicas de películas de extraordinario prestigio.

En «Amelie», Tiersen se suma al colectivo de autores que administran esfuerzos para neutralizar el brutal empuje comercial de la música angloamericana en el mundo. Retazos de minimalismo, aproximaciones a la chançon française (oportunísima, por cierto, la recuperación de la voz de Marguerite Boulch «Fréhel» en «Si tu n´etais pas la»), algo de pop sofisticado y discretos aderezos de folclore imaginario, son los valores principales de esta banda sonora. Valga decir que «Amelie» sedujo a la primera escucha al jurado de la Academia del Cine Francés, que no dudó en otorgarle en 2002 el Premio César a la mejor música compuesta para una película, galardón que alcanzó un año después Wojciech Kilar por «El pianista» y que un año antes obtuvo nuestro guitarrista Tomatito por «Vengo».

Todos los discos de Yann Tiersen desde «C´etait ici» a «Les retrouvailles», pasando por el mencionado «Goodbye Lenin», «On tour» o el reciente «Tabarly», han tenido repercusión popular y un promedio de valoración crítica alto. El récord, sin embargo, sigue siendo para «Amelie», cuyas magnéticas sonatas a piano solo y los números acompañados con orquestina tienen una factura impecable que deslumbra de forma inevitable. Música funcional, de la que ayuda a establecer una corriente inmediata de simpatía que con el metraje crece, por el personaje cuya existencia ilustra.