Una escena de «Luces de bohemia», con Juan Codina, Chema Adeva y Paula Iwasaki en primer término
Una escena de «Luces de bohemia», con Juan Codina, Chema Adeva y Paula Iwasaki en primer término - marcosGpunto

«Luces de bohemia» vuelve al María Guerrero

Alfredo Sanzol dirge la obra maestra de Valle-Inclán en una nueva producción del Centro Dramático Nacional

MadridActualizado:

Cuando Ernesto Caballero, director del Centro Dramático Nacional, llamó a Alfredo Sanzol para proponerle que dirigiera una obra de Valle-Inclán, el dramaturgo no lo dudó: «Luces de bohemia»; «siempre es buen momento para llevar a escena este texto», justifica. Y no le falta razón: no son pocos los que consideran que «Luces de bohemia» es la cumbre del teatro español del siglo XX, y una de las piezas más importantes de la historia de nuestro teatro.

Había, también, un componente personal. «Este texto me tiene atrapado desde la primera vez que lo leí, con dieciséis años -explica Sanzol-. Es una obra que produce hipnosis, y ya desde entonces yo me imaginaba acompañando a Max Estrella en su viaje; cuando vine a Madrid me gustaba pasar por los lugares que él recorría: el callejón del gato, San Ginés; me asomaba a las ventanas de la Puerta del Sol donde estaban los calabozos...»

Y es que «Luces de bohemia»·, añade, es una obra de «una potencia mágica; produce pensamientos, sensaciones, imágenes, que no se pueden explicar de forma analítica». Por ello ha querido conseguir quince imágenes «muy potentes» para cada una de las quince escenas que componen la obra. «Valle las plantea como quince golpes. Son quince pequeñas obras de teatro en sí mismas, seguramente por el origen de su publicación por entregas -en la revista «España», entre el 31 de julio y el 23 de octubre de 1920-». Tres carras y tres espejos que bajan del peine -y que reflejan o no la escena, según lo requiera la situación- son los elementos escenográficos de esta versión de «Luces de bohemia» cuyo texto, dice Sanzol, no ha tocado. «Es un texto que admiro, no tenía por qué tocarlo. Solo he añadido un detallito para explicar una cosita», dice con una sonrisa misteriosa. Y además, como al parecer el personaje de Max Estrella se inspiraba en Alejandro Sawa, un escritor amigo de Valle, y que falleció en 1909, se ha añadido en el montaje una canción escrita por Fernando Velázquez sobre un poema que Manuel Machado dedicó al propio Sawa.

Uno de los elementos fundamentales de «Luces de bohemia» son las acotaciones que Valle-Inclán escribió, de una belleza literaria inhabitual. «Son una guía esencial; las he seguido por su valor estético y también porque son instrumentos magníficos. Son de una gran potencia literaria, pero también de una gran precisión técnica».

Juan Codina, como Max Estrella, y Chema Adeva, como Latino de Hispalis, encabezan un elenco en el que dieciséis actores se reparten los cerca de medio centenar de personajes: Jorge Bedoya (que, además, interpreta la música en directo al piano), Josean Bengoetxea, Paloma Córdoba, Lourdes García, Paula Iwasaki, Jorge Kent, Jesús Noguero, Ascen López, Paco Ochoa, Natalie Pinot, Gon Ramos, Ángel Ruiz, Kevin de la Rosa y Guillermo Serrano. Alejandro Andújar firma la escenografía y el vestuario, Pedro Yagüe la iluminación, Fernando Velázquez la música y el espacio sonoro y Chema Noci la caracterización.

«Luces de bohemia» se presenta en el teatro María Guerrero del 4 de octubre al 26 de noviembre.