Lluís Homar
Lluís Homar - Maya Balanyá

Lluís Homar: «Vengo a remangarme»

El actor catalán es el nuevo director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico

MadridActualizado:

«Vengo a remangarme». Con esta gráfica declaración de intenciones se presentó ayer ante los medios de comunicación Lluís Homar, a quien el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte, ha nombrado director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC). Homar, que sustituirá a partir del 1 de septiembre a Helena Pimenta, no fue presentado, como era habitual hasta ahora con los nombramientos similares, en el Ministerio, sino en el escenario del teatro de La Comedia, algo que no sentó muy bien en el seno de la CNTC. El actor y director catalán ocupará el cargo durante los próximos cinco años, con posibilidad de que se prorrogue otros tres. Su sueldo será cercano a los 67.000 euros brutos anuales, y manejará un presupuesto de 4,15 millones al año. Ha sido elegido de entre catorce candidatos y tiene la facultad de elegir tres cargos de libre designación: adjunto al director, director de producción y director técnico.

Servicio público

Lluís Homar, un excelente actor de intachable trayectoria, confesó estar «feliz, contento, emocionado, cagado y confiado; un cóctel de emociones». Reconoció que lo que le había decidido a presentarse al concurso de méritos que prevé el Código de Buenas Prácticas de Cultura fue «la idea de dirigir a una compañía, y no un teatro». Responsable entre los años 1992 y 1998 del Teatre Lliure (compañía de la que es cofundador y en la que introdujo por vez primera obras en castellano), aseguró entender el teatro «como un servicio público; ese es mi ADN y la máxima que me ha acompañado siempre. Estoy a punto de cumplir 62 años; ya he hecho mi carrera como actor y director, me siento realizado. Llego aquí con actitud de servicio y con la intención de contribuir, aportar y sumar. No vengo a imponer nada sino a recoger lo que hay y añadir desde mi experiencia». En ese sentido, agradeció el «regalazo» que supone tener a un público ya hecho, y reconoció que una de las cosas que más ilusión le hacía era la posibilidad de trabajar con la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico.

No abandonará el escenario: tiene previsto actuar y dirigir alternativamente en un montaje por temporada. Y dos son las líneas maestras de su filosofía con respecto a la compañía -aunque agradeció a Helena Pimenta que el trabajo más importante estuviera ya hecho-; por una parte, dijo, «los actores tienen que dar un paso adelante. Hemos aprendido muy bien a hacer nuestro oficio, pero hemos de conseguir un nivel de verdad que ya tienen, por ejemplo, los actores ingleses. Esa verdad es la que consigue que lo que pase encima del escenario se sienta igual en el patio de butacas, y para ello el actor tiene que hacer algo más. No se tiene que ver al actor, sino al ser humano que le sustenta; quiero seres humanos sobre el escenario».

«La palabra es intocable»

Otra de sus líneas de trabajo, anticipó Homar, serán los textos. Bajo la premisa de que «la palabra es intocable, el sancta sanctorum», dijo el nuevo director de la CNTC que cree en el teatro popular, para el gran público, y que no viene con la intención de buscar textos perdidos, sino aquellos que el público conoce y reconoce como suyos. Piensa, además, ampliar el repertorio hasta el siglo XIX. «Creo que las buenas partituras están, Hay que preguntarse si podemos decir que Lope o Calderón son nuestros contemporáneos; yo creo que sí, pero para eso tenemos que desentrañar los textos, no sacralizarlos y hacer una dramaturgia importante». Concluyó Homar que tiene la intención de ampliar la expansión internacional que este año ha actuado ya en el legendario Piccolo Teatro de Milán. «Quiero que la CNTC gane la Eurocopa».