Víctor Ullate, Jordi Vidal y Albert Gràcia, en una escena de «El jovencito Frankenstein»
Víctor Ullate, Jordi Vidal y Albert Gràcia, en una escena de «El jovencito Frankenstein» - Jaime García
CRÍTICA DE TEATRO MUSICAL

«El jovencito Frankenstein»: risas monstruosas

Esteve Ferrer dirige este musical de Mel Brooks basado en la célebre película de 1974

Actualizado:

Desde 1962 hasta 2001, Mel Brooks no pisó Broadway; lo cambió por Hollywood, donde hizo una triunfante carrera. El éxito incuestionable del musical «Los productores», creado sobre su película homónima y estrenado en ese 2001, le animó y seis años después repitió la fórmula con su película quizás más popular, «El jovencito Frankenstein». Aunque no tuvo la misma acogida que «Los productores», la adaptación de la hilarante parodia de las películas de terror fue también un éxito, y estuvo algo más de un año en cartel en Broadway.

Los productores, con Iñaki Fernández al frente, que adaptaron «La familia Addams», han importado ahora «El jovencito Frankenstein», en una temporada en que el teatro musical brilla en la cartelera madrileña, con propuestas de mucha calidad. Se puede decir en voz muy alta que el género ha adquirido ya, en nuestro país, la mayoría de edad. Y «El jovencito Frankenstein» es prueba de ello; es un musical con bigote, barba y pelos en las piernas, una producción madura, seria y grandiosa, pero siempre al servicio de la función. No hay grietas en este montaje.

El musical se cose al argumento de la icónica película, falsilla sobre la que Esteve Ferrer ha dibujado un espectáculo divertidísimo, de ritmo frenético, plagado de detalles que acentúan su hilaridad -aunque algunos, como la referencia a la serie de dibujos animados sobre «Marco», puede no llegar a los espectadores jóvenes; pero eso es pecata minuta-, y que nunca traspasan la frontera de lo grotesco ni del mal gusto. Naturalmente, buena parte de ese mérito es de Mel Brooks, creador de una historia caricaturesca y de unos acertadísimos personajes. No se puede decir lo mismo de la música, más funcional que genial -el mejor número es «Puttin’on the Ritz», tomada prestada a Irving Berlin-, más correcta que inspirada.

De la madurez del género habla también la calidad del elenco, encabezado por Víctor Ullate Roche, que muestra su versatilidad en el extenso papel de Frederick Frankenstein. A su lado, Marta Ribera muestra su extraordinaria vis cómica llevando al personaje de Elisabeth a su terreno; Teresa Vallicrosa llena de comicidad todos los rincones de su Frau Blücher y Albert Gracia dota de humanidad a su sensible Monstruo. Son las matrículas de honor en un reparto sobresaliente.