Una escena de «Fuenteovejuna»
Una escena de «Fuenteovejuna» - Iván Martínez

«Fuenteovejuna» se transforma en ópera

Compuesta por Jorge Muñiz sobre un libreto de Javier Almuzara, la obra se estrena el domingo 9 de septiembre con dirección escénica de Miguel del Arco

MadridActualizado:

No solo es una de las obras maestras de su autor, Lope de Vega, y de nuestro Siglo de Oro; es también una de las piezas más populares. «Fuenteovejuna» sube el domingo de nuevo a escena en Oviedo, esta vez convertida en ópera –casi cuatro décadas después de que Manuel Moreno Buendía la transformara en zarzuela–, compuesta por Jorge Muñiz sobre un libreto de Javier Almuzara basado en el texto de Lope. «Fuenteovejuna», además, supondrá el debut en el género operístico de uno de los grandes directores de escena españoles: Miguel del Arco, «Ha llegado de una manera totalmente natural –explica el director–, primero porque yo tengo una gran capacidad para meterme en charcos;además estudié varios años en la Escuela Superior de Canto y soy un gran aficionado a la ópera. No es un lenguaje que me resulte ajeno. Yal final, esto no deja de ser un espectáculo de teatro, en la que los personajes cantan en lugar de hablar, y donde la música marca las pautas, pero el objetivo es el mismo:contar una historia de la mejor manera posible con los elementos de los que se dispone, que en este caso son la palabra y la música básicamente».

A pesar de su afición al género, Miguel del Arco confiesa haber sido «mal espectador de ópera en general; no entraba en la convención de que saliera una soprano de cualquier manera a cantar, aunque lo hiciera de forma prodigiosa, pero sin que funcionara desde el punto de vista actoral. Afortunadamente –continúa– los tiempos han cambiado. Los cantantes tienen claro que si además de su canto preparan su aspecto como actores su experiencia va a ser muy superior, y los jóvenes lo tienen muy claro».

Una ópera de nueva creación siempre se recibe con cierto recelo por parte de los aficionados a la ópera, un colectivo por lo general muy conservador. «Cuando se habla de música contemporánea parece que se habla de una música difícil, casi encriptada –dice Del Arco–, y no es el caso de de “Fuenteovejuna”. Es una partitura maravillosa, cargada de imágenes y de acción dramática. Está totalmente al servicio de la palabra y del espíritu de la obra, como no podía ser de otra manera».

Y es que Miguel del Arco está del lado de quienes aseguran, como Lluís Pasqual, que la dirección de escena de una ópera está en la partitura. «La música es la que manda, y así tiene que ser. El otro día me preguntaron si me resultaba más difícil dirigir teatro o dirigir ópera;y en cierto modo es más sencillo dirigir ópera, el movimiento escénico lo marca la música, cosa que en el teatro de texto no ocurre. El carácter que la partitura le da a una escena u otra ya te está hablando, ya te indica por dónde y cómo te tienes que mover».

El libreto de «Fuenteovejuna», reconoce Miguel del Arco, «es fiel al espíritu de Lope, pero no a la letra. Almuzara ha reinventado los versos de Lope de modo que puedan viajar al siglo XXI». En esta época está situada la acción, que subraya la defensa del honor, no como se entendía en el siglo XVII «sino en su sentido ético y en la entereza del alma». Al poder militar suma el Comendador el poder económico, lo que acerca la historia a nuestros días, según el director. ¿Es «Fuenteovejuna» un canto de solidaridad o una historia de cobardía? «No creo que sea ni una cosa ni otra. Tendemos a mirar hacia otro lado cuando suceden cosas terribles, y ocurre a diario, para no hacernos notar. Pero en “Fuenteovejuna”, aunque sea una situación extrema, el pueblo responde al final, y lo hacen todos a una. Lo hacen en un estado de enajenación que a mí, por otro lado, me genera también conflicto. ¿Por qué después de aguantar tanto, se pasa al orto lado y la respuesta es un linchamiento? Nos volvemos tan salvajes como es él. ¿El fin justifica los medios? No lo sé, la historia del ser humano está llena de momentos extremos en los que se ha tomado una solución salvaje».