Aspecto de la Plaza Mayor de Almagro durante el espectáculo inaugural del festival
Aspecto de la Plaza Mayor de Almagro durante el espectáculo inaugural del festival - Festival de Almagro

El festival de teatro clásico de Almagro, de orilla a orilla

«Desengaños amorosos», sobre textos de María de Zayas, lo mejor del arranque del certamen manchego

Almagro (Ciudad Real)Actualizado:

Una jovencita rubia, oronda y emperifollada, observa a los paseantes desde casi cualquier rincón de una Almagro entregada en estos días a su Festival Internacional de Teatro Clásico. La bien alimentada muchacha es la infanta Margarita, ese impacto blanco que Velázquez colocó en el centro de «Las meninas», aunque pasada por el filtro anchuroso de Fernando Botero. Esta obra del pintor colombiano se ha aposentado en la ciudad y los carteles del certamen porque Colombia es el país invitado a la 41ª edición de un encuentro que ha estrenado director, Ignacio García, y unos aires que quieren extender de manera muy decidida el alcance y los canales de colaboración del festival a ambas orillas del Atlántico. Unas intenciones que aúnan ambición y realismo, porque nuestro teatro del Siglo de Oro es patrimonio común y nada más lógico y enriquecedor que estimular las propuestas escénicas de todos los países que compartimos lengua y cultura.

Como primer plato de ese acento iberoamericano en la programación, el Corral de Comedias ha albergado el recital «Siglo de Oro en las dos orillas» con protagonistas colombianos. La soprano Betty Garcés y el pianista Alejandro Roca interpretaron canciones sobre poemas de los siglos XVI y XVII con un estreno absoluto concebido para Almagro, un par de composiciones de Sor Juan Inés de la Cruz musicadas por Pedro Felipe Ramírez. Bellísimo episodio musical en el que se cantaron además versos de Lope, Góngora, San Juan de la Cruz y Quevedo en composiciones de Joaquín Turina, Enrique Granados, Federico Mompou, Eduardo Toldrá y Carlos Guastavino. También la música fue cómplice en el Corral de la conexión entre el pianista cubano Iván «Melón» Lewis y el guitarrista canario Carlos Oramas, confrontados y aliados en la alta madrugada almagreña en «Son barroco», un envite de melodías entrelazadas a través de los siglos.

En esta edición hay más propuestas colombianas: «De buen garbo y lindo porte», villancicos, tonos y bailes en la América colonial de los siglos XVII y XVIII, a cargo del grupo Música Ficta; «El carnero», espectáculo con dramaturgia de Guillermo Molina Morales y Leonardo Espitia a partir de una crónica histórica escrita en 1636 por Juan Rodríguez Freyle; un «Macbeth» en versión y dirección de Pedro Salazar, interpretado por la compañía del Teatro Colón y La Compañía Estable; y «Quijote, espejo del hombre», que ofrece La Tropa Teatro con dirección de José Alonso Mejía. Hay también propuestas de Argentina, México y Ecuador, y varias españolas de latido latinoamericano por temática o autoría.

De lo visto en los primeros días del certamen, reseñar la vibrante puesta en escena de «El burlador de Sevilla», en versión de Borja Ortiz de Gondra dirigida por Josep Maria Mestres y presentada por la Compañía Nacional de Teatro Clásico; un reposado recital de poemas de Fray Luis de León, con precioso acompañamiento de Los músicos de Urueña e interpretación de Emilio Gutiérrez Caba, que también ha traído al festival su desigual puesta en escena del espectáculo «La cueva de Salamanca» producido por la CNTC; y un más voluntarioso que brillante y ameno montaje de «De lo fingido verdadero», de Lope de Vega, adaptada por Félix Estaire y dirigida por David Ojeda para Palmyra Teatro y KATUM Teatro.

Punto y aparte merece un montaje primoroso, inteligente y comprometido: «Desengaños amorosos», escrito por Nando López a partir de varios textos narrativos de María de Zayas y Sotomayor, imponente escritora madrileña que vivió a caballo de los siglos XVI y XVII. López ha urdido una trama de vibración protofeminista estupendamente dialogada, en la que se habla del amor, la amistad, la crítica de costumbres y, sobre todo, el papel de la mujer en la sociedad. La dirige Ainhoa Amestoy con tan buen criterio como sentido del ritmo y el juego escénico, y la interpretan con brillantez Silvia de Pé, Manuel Moya, Lidia Navarro y Ernesto Arias.