Una imagen de «La familia No»
Una imagen de «La familia No» - Teatro Fernán Gómez
CRÍTICA DE TEATRO

«La familia No»: el viaje inmóvil

El teatro Fernán Gómez presenta la obra del dramaturgo Gon Ramos

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Gon Ramos plantea el itinerario inmóvil de cuatro hermanos en un paréntesis donde el tiempo elástico se alimenta de la imaginación, la memoria y el deseo. Un viaje que se desliza por entre los resquicios del «¿falta mucho?» y la espera interminable, pues cualquier espera en la infancia es siempre demasiado larga. Cuatro niños menores de diez años aguardan en un coche a que vuelvan sus padres que han ido a comprar alimentos a una gasolinera; viajan a la playa y en esos momentos infinitos juegan a ser mayores, a reinterpretar los roles paternos, a recorrer meticulosamente un círculo vicioso de afectos y reprobaciones.

Una experiencia de superposición, acumulación y deconstrucción que indaga en las relaciones familiares y fraternales, los estereotipos percibidos por niños en un periodo temporal congelado indefinidamente. El argumento gaseoso se expande y se contrae en una atmósfera de ensoñación durante casi dos horas; la función podría perfectamente durar menos, o más, sin perder su sentido. Tal vez los padres hayan abandonado a sus hijos en la cuneta, pero también es posible que en la percepción infantil esa permanencia en el vehículo detenido parezca no tener fin.

La escritura de Ramos se esponja entre la incertidumbre, la reflexión y la celebración en un montaje que logra sorprender e interesar, con un espacio escénico de Ruiz de Alegría en el que tiene todo el protagonismo un coche despiezado y remontado, convertido en refugio y referencia por los cuatro náufragos de la autopista, muy bien interpretados por Jacinto Bobo, Fabia Castro, Emilio Gómez y Eva Llorach con esa distancia extraña con que los adultos hacen de niños.