Fran Perea y Toni Acosta, en una escena de «La estupidez»
Fran Perea y Toni Acosta, en una escena de «La estupidez» - Feelgood Teatro

Se estrena en las Naves del Español «La estupidez», con Toni Acosta y Fran Perea

La obra, del argentino Rafael Spregelburd, está inspirada en la «Mesa de los pecados capitales», de El Bosco

MadridActualizado:

Pocos lugares representan mejor la codicia humana que la ciudad estadounidense de Las Vegas, capital mundial del juego. Y en Las Vegas situó el dramaturgo argentino Rafael Spregelburd su obra «La estupidez», una de las siete que escribió inspiradas en la Mesa de los Pecados Capitales de El Bosco, y que reunió bajo el título «Heptalogía de Hieronymus Bosch». Feelgood Teatro, una joven compañía nacida en el seno del reparto de la producción de «Todos eran mis hijos» que presentó el Teatro Español hace unos años, ha puesto en pie esta pieza, que se estrena mañana en la Sala Max Aub de las Naves del Español. Fernando Soto dirige la función, interpretada por Toni Acosta, Ainhoa Santamaría, Fran Perea, Javi Coll y Javier Márquez. La escenografía es de Elisa Sanz, el vestuario de Arantxa Ezquerro, la iluminación de Juan Gómez Cornejo y la música de David Angulo.

«La función plantea un gran reto a los actores -explica Ainhoa Santamaría cuando se les pregunta por qué la elección de esta obra-; además, el texto cuenta mucho más de lo que parece. Se habla de arte, de la codicia humana, de la teoría del caos... Es un texto redondo, en el que suceden muchas cosas y al final parece que no ha ocurrido nada».

Falso vodevil

Rafael Spregelburd definió esta obra como «falso vodevil», y como tal la ha planteado su director, Fernando Soto, que dice de la obra que es «enrevesada e inclasificable. Cuenta cinco historias paralelas que suceden en un motel de Las Vegas y que conforman un puzzle». Por la obra circulan dos criminales que han de vender un cuadro robado, o un grupo de personas con una fórmula matemática para ganar cada día en la ruleta 151 dólares exactamente.

Formalmente, la obra presenta muchas dificultades: «hay veintidós escenas con veinticuatro personajes, interpretados por cinco actores -cuenta Soto-; muchas escenas son simultáneas, aunque las hemos trabajado de manera individual». Lo que ocurre fuera del escenario es otro espectáculo, añade, porque los actores tienen constantes cambios de vestuario muy rápidos.

«“La estupidez” -ha escrito Soto- es un texto que bajo su aparente forma de comedia loca o vodevil esconde algo que como director siempre me atrae poderosamante: la relación del ser humano con el mundo contemporáneo del que forma parte. En “La estupidez” se nos presenta un mundo banal, vertiginoso, donde lo principal es el poder del dinero como valor absoluto de una sociedad fragmentada que ve solamente el valor monetario de todo lo que la rodea, y donde subyace el cuestionamiento de las normas y leyes que rigen el mundo contemporáneo».

El Bosco

La palabra absurdo revolotea también sobre la función, en la que también planea la estética de Edward Hopper o del fotógrafo Gregory Crewdson. «La conciencia absurda está en el texto, que tiene mucho que ver con la teoría del caos, y estaba también en la obra de El Bosco», explica Soto (el Museo del Prado ha cedido una copia de la «Mesa de los Pecados Capitales», que podrá verse en el hall del teatro, y que acompañará a la compañía durante su gira). «No hay un juicio sobre los personajes -sigue-, son poliédricos dentro de una locura», «Spregelburd no es lógico, no es aristotélico -añade Javi Coll-; él intenta destruir la lógica del teatro».

«No es casual, y tiene mucha importancia, el lugar donde el autor ha situado su comedia: Las Vegas -concluye Fran Perea-; es un lugar estúpido en mitad del desierto para estimular la codicia del ser humano».