Una escena de «Eroski Paraíso»
Una escena de «Eroski Paraíso» - Matteo Bertolino
CRÍTICA DE TEATRO

«Eroski Paraíso»: documentar la vida

La compañía gallega Chévere

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«Eroski Paraíso» es una función teatral, pero también es un documental, el que ha planeado Álex, hija de Eva Martínez y Antonio Formoso, que se conocieron en 1989, en la discoteca Paraíso, la misma noche en que concibieron a la hoy joven cineasta graduada en Barcelona. La función transcurre mientras se rueda ese documental en el que la hija vuelve a reunir a los padres, ya separados, e intenta reconstruir aquel primer encuentro y la historia de la sala de fiestas convertida luego en el supermercado donde precisamente trabaja Eva en la actualidad y que se reproduce como escenario del rodaje.

«Eroski Paraíso» (***) Autoría, escenografía y vestuario: Chévere. Textos: Manuel Cortés. Dramaturgia y dirección: Xron. Vídeos: Númax. Intérpretes: Patricia de Lorenzo, Miguel de Lira, Cristina Iglesias, Fidel Vázquez y Ricardo Lacámara. Matadero / Naves del Español, sala Max Aub. Madrid

Un original y divertido intento de documentar la vida, que habla de reencuentros, de memoria y desarraigos, de un proceso de deriva social marcado por la significativa metáfora trazada por el arco que va de la discoteca abierta en Muros (La Coruña) entre 1972 y 1990 y la sucursal de Eroski que es hoy. La pieza, elaborada por el grupo gallego Chévere -premio Nacional de Teatro 2014- con testimonios de personas que conocieron aquel Paraíso, juega con la historia reconstruida y la realidad, con las repeticiones del rodaje y la espontaneidad de los protagonistas, deliciosamente encarnados por Patricia de Lorenzo y Miguel de Lira, memorables cuando reproducen cómo bailaron en 1989 el tema principal de «Dirty Dancing». Buen trabajo también el de Cristina Iglesias como Álex.