Paula Iwasaki y Daniel Alonso de Santos, en una escena de «La dama boba»
Paula Iwasaki y Daniel Alonso de Santos, en una escena de «La dama boba» - marcosGpunto

«La dama boba», moderna bobería

La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico repone su montaje de la obra de Lope de Vega dirigido por Alfredo Sanzol

MadridActualizado:

Uno de los grandes textos de nuestro Siglo de Oro en manos de uno de los grandes dramaturgos españoles de hoy, e interpretada por un conjunto que aúna juventud y calidad. Es «La dama boba», dirigida por Alfredo Sanzol a La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. El montaje se estrenó en diciembre del año pasado en la Sala Tirso de Molina del teatro de La Comedia. El éxito de la función, que colgó todos los días el cartel de No hay entradas, ha motivado su reposición, que se presenta con ligeros cambios en el reparto. Guillermo Serrano, David Soto Giganto, José Fernández Daniel Alonso de Santos, Marçal Bayona, Georgina de Yebra, Cristina Arias, Paula Iwasaki, Kev de la Rosa, Carolina Herrera, Miguel Ángel Amor y Alejandro Sigüenza son los actores. Pedro Yagüe firma la iluminación, Fernando Velázquez la composición musical, y Alejandro Andújar la escenografía y el vestuario.

«La dama boba», dice Alfredo Sanzol, «es una comedia urbana con forma de cuento mágico sobre el poder que tiene el amor de transformar nuestro entendimiento, y una sátira dirigida contra el machismo que ha creado un tipo de mujer perfecta: “la que es inteligente y se está callada”. En “La dama boba” las mujeres no se callan, y tampoco paran, subvierten el ideal, y hacen de su carácter su bandera. La boba por boba y la lista por lista. Otavio, su padre, y representante de “las cosas como deberían ser”, no puede con ninguna de sus dos hijas porque ellas no son dóciles, ni sumisas. Lope hace una fiesta de la libertad del ser humano para construir su carácter, y construye el humor amando a sus personajes en los que pone admiración y fe».

La protagonista de la comedia es, efectivamente, una «mujer boba», a la que sin embargo Lope otorga, según dice Sanzol, «dignidad, y la convierte en un personaje moderno, de carne y hueso, más allá del estereotipo. Es una mujer que toma conciencia de sí misma y tiene miedo».