Blanca Portillo, en «Mrs. Dalloway»
Blanca Portillo, en «Mrs. Dalloway» - Sergio Parra

«Mrs. Dalloway», la vida en veinticuatro horas

Blanca Portillo protagoniza una adaptación teatral de la obra de Virginia Woolf, bajo la dirección de Carme Portaceli

MadridActualizado:

Virginia Woolf tenía en mayo de 1925, fecha de la publicación de «Mrs. Dalloway», 43 años. Estaba entonces casada y acababa de conocer a Vita Sackville-West, que se convertiría más adelantes en su amante y que inspiraría su «Orlando». En este contexto, con la Primera Guerra Mundial todavía humeando por las calles de Londres, nació la novela, la cuarta de la autora británica y una de las más conocidas. Poderosamente feminista, encaja perfectamente en la temporada que Carme Portaceli ha diseñado para el Teatro Español, donde acaba de estrenarse una versión escénica de la novela. Michael De Cock, Ana María Ricart y la propia Carme Portaceli, que también dirige la función, firman la dramaturgia y la versión. Blanca Portillo encabeza el reparto, que completan Jimmy Castro, Jordi Collet, Inma Cuevas, Gabriela Flores, Anna Moliner, Zaira Montes y Manolo Solo.

«Virginia Woolf -relata la directora- hace un recorrido de veinticuatro horas en la vida de Clarissa Dalloway, desde que se levanta por la mañana y comienza a preparar una fiesta para su marido, hasta el momento de esa fiesta, por la noche. Un recorrido marcado por las horas que toca la campana del reloj del Big Ben, por el tiempo que va pasando y que lleva a Clarissa a ir atrás y adelante en el tiempo de su vida. El flujo de su conciencia, la conciencia sobre su vida, sus decisiones, llega en el mismo instante en que abre la ventana de ese maravilloso día de primavera en el que prepara una gran fiesta».

Blanca Portillo encarna a Mrs. Dalloway: «Es una mujer llena de vida -dice de ella-, de amor a la vida y de ganas de encontrar la belleza allá donde va; una mujer que probablemente no ha podido tomar todas las decisiones que hubiera querido, pero que ha sabido encontrar su territorio de libertad interior en un mundo que es bastante cerrado».

Esa libertad interior es. dice la actriz madrileña, «la base para luego construir la libertad hacia fuera». Enamorada de un personaje que no conocía anteriormente, Blanca Portillo confiesa que se encuentra en el mismo momento vital que el personaje. «Hay muchas cosas que nos diferencian -dijo en la presentación de la función-, pero también hay mucho en común. Me está enseñando a convivir con el paso del tiempo de una manera sana».

Para Carme Portaceli, «Clarissa es una mujer superficial en apariencia y dependiente, inmersa en una vida insustancial que ha sobrevivido a base de no mirar hacia atrás. Es una mujer, como tantas otras, dedicada a hacer felices a los demás, que ha tomado decisiones en su vida sin tener en cuenta lo que de verdad deseaba, cumpliendo los requisitos de una mujer maravillosa admirada por todo el mundo. Por medio de ella la autora remarca el rol de las mujeres y nos habla de la represión sexual y económica».

Completa Blanca Portillo: «Es consciente de su madurez y no añora la juventud, sino que vive en un permanente estado de búsqueda de la belleza. Eso me encanta porque, a pesar de que haya gente que lo vea una frivolidad, yo lo veo muy profundo. Es consciente de que la vida es muy dura, llena de momentos oscuros, y sabe que hay que decorar esta mazmorra en la que vivimos para que los dioses no se salgan con la suya».

Y Carme Portaceli concluye que «Woolf habla de feminismo, de mercantilismo, de bisexualidad, de medicina… Y del vacío existencial que es, probablemente, lo que más conecta esta novela a nuestra actualidad. También nos da su visión del suicidio que, contrariamente a la imagen que se nos da habitualmente de Virginia Woolf, deja de ser visto como una tragedia y se convierte en una condición necesaria para que los demás valoren la vida».