El pabellón de las escuelas españolas
El pabellón de las escuelas españolas - ABC

La Cuatrienal de Praga, más allá del Procés y la provocación

La gran feria internacional de la escenografía presenta una gran diversidad de proyectos y propuestas

Enviado especial a PragaActualizado:

La porosidad de las fronteras es el lema que circunda este año a la Cuatrienal de Escenografía y Espacio Escénico de Praga, un certamen que, desde hace algo más de medio siglo -la primera se celebró en 1967-, convierte durante unos días a la capital checa en un hervidero de creadores que, a través de una de las disciplinas más imaginativas y cambiantes de las artes escénicas: la escenografía. No es extraño que sea la patria de uno de los grandes renovadores del arte escenográfico, Josef Svoboda, la que acoja esta muestra. Esta decimocuarta edición de la muestra, en la que participan ochenta países, ha vuelto a celebrarse en un emblemático espacio praguense, el Palacio Industrial, un solemne edificio Art Noveau de 1891, recientemente restaurado tras el devastador incendio que sufrió en 2008.

La Cuatrienal es una gigantesca exposición que acoge proyectos muy dispares, siempre con un lema suficientemente ambiguo, y que muestran un amplísimo abanico de propuestas artísticas -instalaciones artísticas en su mayoría-, ligadas de manera más o menos literal al mundo de la escenografía, el vestuario y la iluminación. Este año se han podido ver pabellones como el de Hungría, donde los visitantes se podían asomar a través de unos agujeros a un desierto infinitamente multipicado por espejos -los aficionados al teatro podían reconocer la imagen de la protagonista de «Días felices», de Beckett-; el de Alemania, una sombrerera gigante; o el de Eslovaquia, una suerte de roca con varios orificios a través de los cuales el visitante se podía asomar a las salas de varios museos europeos, entre ellos a la del «Guernica» del Reina Sofía madrileño.

Pabellón español

«Babel», el pabellón español
«Babel», el pabellón español

España acudía tradicionalmente a la Cuatrienal representada por el Institut del Teatre de Barcelona, pero en 2011 el Ministerio de Cultura, a través del Inaem, decidió encargar a la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático) la organización del pabellón español, y las autoridades catalanas decidieron acudir al certamen -que alberga tanto países como regiones- de manera autónoma. El Pabellón de España, presentado por el Inaem -con la colaboración de la Resad, Acción Cultural Española, la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo (Aecid) y el Instituto Cervantes, ha contado este año con el comisariado de Ángel Martínez Roger. Cuatro han sido los proyectos presentados: el pabellón de España propiamente dicho, el de las escuelas españolas en la Exposición de Estudiantes; la instalación en la sección «Fragmentos» -dedicada a una figura nacional indiscutible- y una grabación dentro de la Exposición de Espacio escénicos. A ello se suman una exposición y varias actividades celebradas en el Instituto Cervantes de la capital checa.

El viernes 7 se celebró el día grande, el Día de España; la directora general del Inaem, Amaya de Miguel, acudió a Praga y visitó la exposición junto al embajador de España en la capital checa, Ángel Lossada Torres-Quevedo.

Alejandro Andújar ha creado el pabellón español, titulado «Babel». Mide 5 x 5 metros, y se trata, según él mismo explica, de «un cubo seccionado por múltiples pasillos estrechos de madera; una suerte de órgano por el que puede transitar el visitante, mientras escucha una colección de palabras inconexas en una veintena de lenguas muertas -armenio, asirio, protocelta...-, que conforman una banda sonora realizada por Luis Miguel Cobo.

Fronteras

«Fragmentos del alma»
«Fragmentos del alma»

El pabellón de los estudiantes -en el que han colaborado alumnos de las Escuelas Superiores de Arte Dramático de Madrid, Córdoba, Galicia y Sevilla, ha contado con la dirección de Felisa de Blas Gómez; a medio camino entre una valla fronteriza y una jaula, el visitante tenía la posibilidad de abrirla y cerrarla: «la frontera como una realidad, una puerta que se abre y se cierra», destaca Felisa de Blas.

La exposición arquitectónica (comprimida este año en cinco camiones) presentaba vídeos que mostraban edificios transformados en espacios escénicos. España acudió con la intervención sobre el Teatro del Mercado de Navalmoral de la Mata (Cáceres), un antiguo mercado de abastos convertido por la arquitecta Matilde Peralta.

Pero la joya de la participación española en la Cuatrienal lleva la firma de Juan Gómez Cornejo, uno de los grandes artistas de la iluminación de nuestro país. «Fragmentos del alma» se titula su instalación, un sencillísimo cubo en el que ha rendido un hermoso homenaje al director esloveno Tomaz Pandur, prematuramente desaparecido, con el que Gómez Cornejo colaboró en varias producciones.