César Sarachu, en «Intensamente azules»
César Sarachu, en «Intensamente azules» - Sergio Parra
TEATRO

El color de la vida

Actualizado:«Intensamente azules»Teatro de La Abadía

Tan interesante suele ser, en el teatro de Juan Mayorga, el origen de sus textos -esa chispa que desembocó en su escritura- como su desarrollo, tan profundo como sorprendente, tan filosófico como terrenal. «Intensamente azules» nació de la necesidad del mismo autor de usar sus gafas de natación graduadas ante la rotura de sus lentes habituales. Convertida primero en un texto, se hizo carne más tarde en un monólogo en el que el propio Mayorga dirige a César Sarachu.

Aunque el autor, y puede que no le falte razón, sostiene que todas las situaciones que plantea «Intensamente azules» son extravagantes pero verosímiles, el texto se sumerge en las aguas del surrealismo y del absurdo, para desde allí soltar poderosas cargas de profundidad; la aceptación del diferente, la soledad, las cargas sociales... Mayorga pasea por muchas de estas cuestiones en un texto magnético y poderosamente musical. Y en esas aguas mencionadas nada con absoluta desenvoltura César Sarachu, actor tan portentoso como diferente, tan sorprendente como hipnótico. Y es que Mayorga -el director, no el autor- ha construido, con la evidente complicidad del intérprete, una función al mismo tiempo desconcertante y divertidísima, que por momentos es una comedia, por momentos un astracán y por otros una tragedia. Da lo mismo: es un soberbio espectáculo con el que pensar y reír al tiempo.