Carlos Aladro
Carlos Aladro - Teatro de La Abadía

Carlos Aladro comienza su «revolución amorosa» en el teatro de La Abadía

El nuevo director de este espacio reconoce que con su proyecto «mata al padre»; «es la vida», dice

MadridActualizado:

Ni continuista ni rupturista. Carlos Aladro, nuevo director del Teatro de la Abadía, define su proyecto para este emblemático escenario como «transformador». No es la suya una tarea sencilla, ya que sustituye a José Luis Gómez, creador de este espacio, que ha dirigido y moldeado durante veinticuatro años. En la Abadía se ha forjado también buena parte de la carrera y la formación de Aladro, que llega a ella tras dirigir el Corral de Comedias de Alcalá (2008-2016) y el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid (2016-2019).

Su plan tiene un hilo conductor: transformar lo que José Luis Gómez definía como «casa de la palabra» en «casa de la palabra en acción» y convertir esta «casa de actores» en «casa de creadores». Para ello, piensa contar con varios creadores asociados con los que quiere «abrir el teatro al riesgo, la innovación y, lo que es más importante, al derecho al fracaso. Hay poco hueco en el teatro español para el fracaso».

«Me veo más como mediador para conectar a los artistas con la ciudadanía, y éste es el corpus de mi trabajo», ha asegurado Aladro en la presentación de su proyecto. «Se acabó la época de los directores omniscientes, es una fórmula obsoleta».

El contrato de Aladro prevé cinco años de duración, con otros tres prorrogables. Va a contar con un presupuesto de casi 4 millones de euros, de los que algo más de 2,2 millones procede de las subvenciones públicas y 1,3 de los ingresos por taquilla.

Carlos Aladro está dispuesto a «matar al padre». «Es la vida», justifica. Pero no va a ser, aclara, una ruptura violenta. Reivindica el trabajo de profundidad que se ha hecho con la palabra en todo este tiempo y en la programación de la próxima temporada, en la que se celebrarán los veinticinco años de vida de La Abadía, habrá «un homenaje y un agradecimiento, pero al mismo tiempo una declaración de intenciones de lo que quiere que sea este espacio. Tengo una mirada crítica y respetuosa con el pasado de este teatro, el que yo también formo parte».

Sabe perfectamente lo que no es: un centro de ocio. «Tengo una idea un tanto hippie de lo que es el teatro, que debe promover, agitar, y no solo entretener. Es para lo que sirven los centros culturales, y eso es lo que somos».

La suya, insiste, es una «revolución amorosa». «Es el tiempo del cuidado y de los afectos; hay mucha violencia, mucho enfrentamiento, y el teatro sirve para hacer comunidad».

El papel de José Luis Gómez, que seguirá vinculado al teatro, no está definido todavía, aunque se dirigirá sobre todo al área de formación de La Abadía, además, adelanta Aladro, de su participación como actor y director.