Alfonso Lara y Pepa Rus, en una escena de la obra
Alfonso Lara y Pepa Rus, en una escena de la obra - MarcosGPunto

Bilbao acoge el estreno de «El maestro Juan Martínez que estaba allí»

Por primera vez un texto del sevillano Manuel Chaves Nogales sube a escena

BilbaoActualizado:

La increíble historia del matrimonio formado por los bailarines de flamenco Juan Martínez y Sole la relató Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) en su libro «El maestro Juan Martínez que estaba allí», crónica de una peripecia extraordinaria escrita con la tensión de una novela y la precisión de un reportaje. Un texto lleno de atractivos dramáticos que el pasado viernes subió al escenario del bilbaíno Teatro de los Campos Elíseos de la mano de Alfonso Lara, autor de la versión, actor y director. Es la primera adaptación teatral de una obra del escritor hispalense que en 1927 obtuvo el más prestigioso galardón del periodismo español, el premio Mariano de Cavia, convocado por ABC, por «La llegada de Ruth Elder a Madrid», un reportaje sobre la primera mujer que cruzó el Atlántico en solitario pilotando un avión Junkers.

Un Bilbao desangelado y frío, estremecido aún por el temor que sembró el jueves el paso de los vandálicos seguidores del Spartak de Moscú por la ciudad, acogió en la noche del viernes esta aproximación escénica que concentra en poco más de hora y media una vida de película. Juan Martínez y Sole se defendían estupendamente con su arte en el París de 1914; una oferta de trabajo muy bien pagada les llevó a Constantinopla, donde les sorprendió el estallido de la Gran Guerra y la llegada de destacamentos alemanes que impusieron un férreo control. Después de ser acusado Juan de espía y tras un incidente con un jefe del contraespionaje germano que quería beneficiarse a Sole, pusieron pies en polvorosa, aunque salieron del fuego para caer en la brasas, pues viajaron a la Rusia revolucionaria donde las pasaron canutas para sobrevivir muertos de hambre en aquel país de los soviets, donde se perseguía a extranjeros y judíos, unas veces con miedo al acoso implacable de los rusos blancos y otras aterrorizado por los bolcheviques y las purgas de la Checa.

Al bailaor nacido en Burgos no le interesaba la política, solo quería sobrevivir y así lo subrayó en varios momentos de las memorias recogidas en los años 20 del pasado siglo por Chaves Nogales, con cuya ayuda se internó en el interior de la revolución rusa con la manera aséptica de un observador y sujeto sufriente que descerraja la épica y la grandilocuencia de las proclamas. Las peripecias de Juan Martínez aparecieron por entregas en la revista «Estampa» en 1934 antes de ser recogidas en un libro que, como buena parte de la producción del gran periodista sevillano, ha recuperado la editorial Libros del Asteroide. Alfonso Lara ha trabajado mucho y bien para verter con capacidad de síntesis y nervio dramático la multitud de episodios y personajes que desbordan los límites de un montaje teatral. Aún así son ocho los actores que se encargan de dar vida a medio centenar de criaturas escénicas teniendo en cuenta que ni Lara, que incorpora al bailaor, ni Pepa Rus, extraordinaria en la piel de Sole, doblan papeles. Con escenografía de Óscar Camín e iluminación de Felipe Ramos, completan el reparto Micaela Quesada, Pepe Lorente, Rosa Fernández Cruz (metida también en tareas de producción), Eva Boucherite, Piñaki Gómez y Pablo Rivero Madriñán e Inés Lara Quesada.

Es un espectáculo que emociona e interesa, aunque aún debe ajustar algunos detalles. Alfonso Lara, quien afirma que la estructura del libro en pequeños apartados le ha ayudado en su adaptación, señala que en el montaje «late el espíritu de la picaresca y los cómicos de la legua» y que tiene la atmósfera precaria y superviviente de obras como «El viaje a ninguna parte», de Fernando Fernán Gómez, y «¡Ay, Carmela!», de José Sanchis Sinisterra.