Calixto Bieito dentro de una nevera, uno de los elementos de su «Macbeth». Yolanda Cardo

Bieito: «Lucho por un teatro y una ópera en la que se introduzcan variaciones»

El director Calixto Bieito quiso charlar con los periodistas. Para ello se subió a una tarima. Y desde allí arrancó sus palabras de valoración de sus últimos estrenos. «El año pasado a nivel artístico fue muy importante para mí, vieron la luz «Don Giovanni» y «Macbeth», dos producciones con las que tengo una conexión muy importante». Sin olvidar «Un ballo in maschera» que se estrenó en el Liceu.

BARCELONA. María Güell
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Rodeados por una pasarela mecánica, los periodistas atendieron sus palabras desde la platea del Teatro Romea. «Este pasillo elevado tiene la función de repartir la energía por toda la sala forma parte del montaje de «Macbeth» que se estrenará el próximo 13 de febrero», destacó Bieito que no quiso dar muchas pistas del espectáculo que se estrenó el pasado festival de Salzburgo «porque ya daremos una rueda de Prensa».

La internacionalidad y la polémica de sus montajes es indiscutible. Tras el escándalo que acompañó a «Un ballo in maschera» en el Liceu, la emoción vuelve a rodearle por la exclusión de su «Don Giovanni» de los abonos para la próxima temporada. «Me enteré en Hannover -destacó-, tengo sentimientos contradictorios al respecto, lo importante es que se hará. Por cierto, quien venga pensando que hay sexo va a quedar muy decepcionado». Precisamente la producción de «Un ballo in maschera» llegará el 21 de febrero a Londres, un estreno «que temo sobre todo por la respuesta tan fría del público a mi «Don Giovanni» el pasado verano». Respecto a la respuesta de la crítica inglesa frente a su visión de la ópera de Mozart, Bieito subrayó que «al principio sólo vieron que estaba llena de sexo y violencia, pero acabaron diciendo que era «melancóli-ca»».

Mucho ruido. Calixto es muy consciente de que sus montajes no dejan indiferente a nadie. «Se ha dicho que soy el director más excéntrico de Europa, pero creo que no se deben repetir siempre los mismos cánones porque no llegaríamos al público. Yo lucho por un teatro y una ópera en la que se introduzcan variaciones. Hay que ofrecer sorpresas y novedades para que la gente no se aburra». En esta línea, Bieito afirmó que «la primera producción moderna de «Macbeth» se hizo en Berlín en 1928, yo no he inventado nada. Yo propongo una montaje basado en el miedo».