Calixto Bieito EFE

Bieito lleva a Barcelona su polémico «Hamlet» cargado de sexo y desencanto

El domingo presentó «La Traviata» en Hannover y esta noche hace lo propio con su visión del príncipe de Dinamarca ante sus incondicionales barceloneses

PABLO MELÉNDEZ-H.
Actualizado:

BARCELONA. Hamlet se instala en la capital catalana, y por partida triple. En el Teatre Nacional de Catalunya un príncipe en clave roquera comenzó a dar la tabarra de la mano de la compañía lituana de Eimuntas Nekrosius, mientras que el Liceo prepara el estreno de su romántica propuesta -la ópera de Thomas- para el lunes próximo. La tercera cita comienza hoy, cuando suba al escenario del Romea el polémico «Hamlet» que Calixto Bieito estrenara el pasado 20 de agosto en el Festival de Edimburgo, un aplaudido montaje en el cual el director español vuelve a contar con el actor George Anton -«mi «alter ego» en el escenario», según Bieito- en el papel del contradictorio personaje, su Segismundo en la exitosa «La vida es sueño» que significó el debut de Bieito en Inglaterra.

Sólo nueve personajes del amplio reparto que exige la obra original han sobrevivido en esta producción, que se reduce a sólo dos horas, «porque lo que he hecho es «deconstruir» el texto, cortar escenas, cambiarlas de lugar, eliminar personajes. La idea es crear una pieza nueva con la esencia de la original. Quiero que el público que la vea tenga la sensación de asistir al estreno de algo nuevo». Bieito confesó que «al enfrentarme a una obra de esta magnitud, lo primero que me planteo es el contexto y me decido en este caso por una monarquía actual, pequeña y corrupta, de esas que aparecen en las revistas del corazón».

Aunque en un comienzo el director había apostado por brindarle a su dramaturgia un claro acento político, «al enfrentarme al texto acabé en un nivel más familiar y filosófico -continúa Bieito-, adentrándonos en unos personajes decadentes moral y físicamente». La muerte y los miedos que ésta genera resultó ser uno de los primeros puntos que el director trabajó junto a George Anton, «porque es uno de los puntos fundamentales de este drama. ¿Qué quiere decir morirse? Esto intenta respondérselo Hamlet, convirtiendo la obra en un tratado sobre la angustia. Es la tragedia del desencanto». En esta puesta en escena, y según el director, «el protagonista comienza siendo un tontorrón, un cretino, para acabar convertido en un nihilista desencantado y sin piedad».

Para George Anton, el trabajo con Bieito «ha sido liberador. En Inglaterra «Hamlet» tiene mucha mierda enganchada, y por eso este montaje es realmente innovador». El actor británico piensa que se trata de un montaje «muy humano y apasionado. Actuamos con el corazón, no con la cabeza, algo propio de los actores españoles».

El sexo continúa manteniendo un lugar en la visualidad de Bieito, pero no es verdad que la obra incluya una violación, tal y como se ha dicho. «Por muy violento que sea Hamlet en la relación sexual que mantiene con Ofelia, ella consiente, porque lo ama. Y eso no es una violación». El director continúa seducido por Shakespeare: «Rey Lear» es su próxima aventura. Por lo pronto, este «Hamlet» contemporáneo vivirá sólo hasta el próximo sábado.