«Un bar bajo la arena»
«Un bar bajo la arena» - marcosGpunto

«Un bar bajo la arena»: recordar hacia mañana

El Centro Dramático Nacional celebra su cuadragésimo aniversario con una función sobre su legendaria cafetería

MadridActualizado:

«En la cafetería del María Guerrero -dice Ernesto Caballero- se firmaron contratos y se urdieron proyectos; fue un lugar de encuentro por el que pasó lo más granado de nuestro teatro». No es extraño, pues, que el director del Centro Dramático Nacional haya querido evocar aquel legendario espacio -desde principios de este siglo reconvertido en la Sala de la Princesa- para celebrar los cuarenta años de dicha institución. Y en un acto de justicia poética, ha transformado nuevamente la Sala de la Princesa en la cafetería del María Guerrero; pero, esta vez, en una función de teatro: «Un bar bajo la arena», una obra encargada al dramaturgo José Ramón Fernández. La obra se estrena hoy bajo la dirección del el propio Caballero y con un reparto coral que incluye a Jorge Basanta, Isabel Dimas, Luis Flor, Carmen Gutiérrez, Ione Irazábal, Daniel Moreno, Julián Ortega, Francisco Pacheco, Raquel Salamanca, Juan Carlos Talavera, Janfri Topera, Maribel Vitar y Pepe Viyuela. Son trece actores, pero entre todos interpretan a medio centenar de personajes.

Los actores que pisaron el escenario del María Guerrero, los personajes que interpretaron y otros personajes -entre ellos la periodista Rosana Torres, una respetada institución en el mundo del teatro- que hicieron de la cafetería una prolongación del escenario, habitan en el texto escrito por José Ramón Fernández. «Hay dos lugares donde siempre estamos -dice el dramaturgo-: los sueños y el teatro. Monica Boromello, la autora de la escenografía, ha conseguido que el público que venga a ver la función esté al mismo tiempo en el teatro y en la cafetería que evocamos. Y es que queremos que el público esté en un sueño; hemos jugado con la memoria, queremos invocar los recuerdos de los espectadores».

«La sociedad es desmemoriada -añade Caballero-, y hemos querido recuperar a personas que son eslabones esenciales de nuestro patrimonio cultural». Y aunque José Ramón Fernández insiste en que tanto el director como él han tratado de sacarse de la cabeza la nostalgia del pasado, no ha podido evitar, al escribir el texto, «un cierto fondo de melancolía». Y es que, recuerda, «en esta cafetería hubo desde quien encontró trabajo hasta quien encontró al amor de su vida».

Relata el dramaturgo que «todo partió de un folio». De él se pasó a un texto que, en su primera lectura con los actores, se extendía hasta las cuatro horas de duración. «Al final manda el escenario, como siempre», sigue Fernández, y se ha reducido dejarlo en una medida adecuada. Aunque quien esté interesado en el texto original, lo podrá encontrar en el libro que editará el CDN.

«Un bar bajo la arena» hace referencia, claro está, al «teatro bajo la arena» que cita Federico García Lorca en «El público», obra que vio la luz en España precisamente en el teatro María Guerrero, en un recordado montaje que dirigió Lluís Pasqual. El director catalán -tan de actualidad a su pesar- es una de las figuras que aparece en la función, donde también está muy presente García Lorca (que, lo mismo que Valle-Inclán, fueron puestos en valor, dice José Ramón Fernández, en este teatro María Guerrero). Y es que «Un bar bajo la arena» no deja de ser, reconocen autor y director, un homenaje, una celebración y un canto de amor al teatro; a los profesionales y al público. Y también, completan, una celebración de la vida. Es, en otra expresión de Lorca que cita Pepe Viyuela, «recordar hacia mañana».