José Luis Gómez, como Azaña
José Luis Gómez, como Azaña - Teatro de la Abadía
CRÍTICA DE TEATRO

«Azaña, una pasión española»: patriotismo constitucional

José Luis Gómez recupera su montaje sobre los textos del político español

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Treinta años después, José Luis Gómez se reencuentra con Manuel Azaña (1880-1940), el político y escritor de quien ya en 1980 había montado «La velada en Benicarló». Recupera esta «pasión española» tras haberse confrontado en el espejo con Unamuno, uniendo ambos grandes personajes en el cívico empeño de dilucidar la tragedia de la guerra civil, recuperar la memoria de lo borrado u olvidado y revindicar unas figuras imprescindibles. Alude sensatamente Gómez en el programa de mano de la función al concepto de patriotismo constitucional acuñado por el pensador teutón Jürgen Habermas y lo emparenta con el espíritu republicano de Azaña, un intelectual atrapado en las contradicciones y frustraciones de la acción política.

Fragmentos de cartas, entrevistas y discursos han sido estructurados dramáticamente por José María Marco en un monólogo vibrante de tranquila aunque encendida y lúcida pasión, que comienza en off con el célebre texto de «paz, piedad y perdón» y se prolonga con flexiones sobre el ser de España y diversas consideraciones políticas y literarias. Gómez, tan alejado físicamente del personaje evocado, lo viste de verosimilitud con raciones de inteligencia y el humo incesante de los cigarrillos que enciende. Es alguien que parte: llega y se va con una maleta tras dejar una emocionante herencia de palabras, que continúan ardiendo como los papeles que se queman en la papelera cuando la representación concluye.