Lluís Pasqual y Antonio Banderas, en la presentación del Teatro del Soho CaixaBank de Málaga - José Ramón Ladra | Vídeo: EP

Antonio Banderas: «El teatro es una forma romántica de arruinarse»

El actor malagueño presenta, junto a Lluís Pasqual, su proyecto: el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga

El nuevo espacio se abrirá en otoño con el musical «A chorus line»

MadridActualizado:

En 1981, un joven actor malagueño que buscaba ganarse la vida en Madrid, se tropezó en el teatro María Guerrero con Alicia Moreno, entonces en el departamento de producción del Centro Dramático Nacional. El joven le contó su situación y ella le animó a presentarse a las audiciones que Lluís Pasqual, director del CDN, iba a hacer para «La hija del aire», de Calderón. El actor lo hizo y el director le dio un pequeño papel. El resto es historia. Aquel joven actor era Antonio Banderas.

Casi cuarenta años después, y con aquel joven malagueño convertido en estrella internacional, Antonio Banderas vuelve a trabajar con Lluís Pasqual. El catalán será el director del Teatro del Soho CaixaBank, el proyecto que el actor ha logrado por fin poner en pie, después de innumerables obstáculos, en su Málaga natal, y que está previsto que levante el telón en otoño con el legendario musical «A chorus line». «En cuanto me enteré de que dejaba el Teatre Lliure, pensé en él -explica Banderas-; sé que fue un hecho traumático para él, pero yo lo vi como una oportunidad».

El proyecto está todavía balbuciendo, y dice Pasqual que, «afortunadamente, no hay línea de programación aún. Primero porque estamos construyendo el teatro, y además porque estamos estableciendo -yo, concretamente- un diálogo con la ciudad. Lo primero que le dije a Antonio es que quería ir a Málaga aunque fuera a oler. La programación de un teatro es el resultado de intentar adivinar los deseos del público antes de que el público los sepa. Nadie necesitaba Ikea hasta que apareció, y de repente todo el mundo la necesita. Me gustaría que, de alguna manera, ocurriera lo mismo con el teatro. Y también que el Soho fuera como fueron en su momento el Lliure en Barcelona o el María Guerrero en Madrid: que había que ir porque sabías que algo ibas a encontrar que te pertenecía, sabías que en el escenario se iba a hablar de ti como espectador».

El Teatro del Soho CaixaBank se asentará donde hoy se encuentra el Teatro Alameda. Es un espacio, cuenta Banderas, para mil personas. El primer espectáculo que se verá en su escenario será el musical «A chorus line». «Es una declaración de principios. Es una obra que interpretan jóvenes, que en su momento representó un cambio de paradigma en el teatro musical; sus protagonistas no eran las estrellas, sino la segunda línea, los jóvenes del coro... Esto ya quiere decir muchas cosas». No hay más obras programadas, dice Pasqual. «Quiero escuchar a la ciudad y adivinar sus deseos», se justifica. «“A chorus line” -subraya Banderas- es una obra que reflexiona sobre el teatro dentro del teatro y que lanza un mensaje muy especial a los jóvenes. Me pareció que era una manera muy bonita de empezar; pero eso no quiere decir que sea la línea de trabajo. Vamos a explorar todas las posibilidades».

El Teatro del Soho tiene una rama fundamental, según Banderas y Pascual: la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga (Esaem), con la que va a haber una colaboración muy estrecha. «A mí me subió la adrenalina la visita a la escuela, donde hay 600 alumnos. Vi el futuro, vi lo que esa gente puede ser dentro de tres o cuatro años». Allí se va a construir un segundo espacio de trescientas localidades, que pertenecerá al Teatro del Soho. Y es que un teatro con escuela es más teatro. «Igual que un equipo de fútbol con cantera es más equipo de fútbol», compara Pasqual.

Hay una pregunta inevitable. ¿Antonio Banderas va a actuar en su teatro? Lluís Pasqual asiente seguro y el actor lo corrobora. «Sí, sí, sí. Tengo la intención de actuar y de dirigir». El actor confiesa que su compromiso con el teatro es absoluto. «Hay gente que cree que esto es un proyecto empresarial para hacer mucho dinero, y no es así. Yo vivo de las películas y de otra serie de inversiones que tengo. Para mí, el teatro no es una forma de ganar dinero; lo es más bien de perderlo. De momento estoy poniendo toda la obra que se está haciendo en el Soho, y eso es un dinero sin retorno. Yo trabajaré en el teatro gratis o por los mínimos, y en este caso el dinero regresará al teatro. No quiero ni un duro del Soho. El proyecto es muy ambicioso, pero no financieramente. Tiene más que ver con mi tierra, Málaga, con todo lo que está pasando en la ciudad, y con depositar allí cuarenta y tantos años de trayectoria como profesional. Si el teatro funciona, no habrá reparto de dividendos; ese dinero se usará en hacer más y mejores espectáculos. No deja de ser una manera muy romántica de arruinarse, pero es lo que hay».

Y es que a Banderas le desborda el entusiasmo. «Cuando me dio el ataque al corazón -razona-, me di cuenta de que la gente vive como si no se fuera a morir. Coleccionamos estupideces como si fuéramos a vivir siempre. Y tener este juguete maravilloso es una satisfacción enorme. “Ten cuidado”, me dicen. ¿Pero de qué, si me voy a morir? Y yo quiero vivir esto, quiero ver a esos chavales de la escuela... ¡Tienen una energía! Cuando yo hacía teatro en Málaga no teníamos ni para pagarnos un foro negro. Éramos unos tíos raros. Me acordaré toda la vida de que volvíamos de una función en una camioneta que tenía más aceite que un jamón, y en un semáforo vi, en el coche de al lado, a mi madre mirándome y moviendo la cabeza como diciendo: ¡Qué barbaridad! Y sentí vergüenza. Yo no quiero eso para mi ciudad; quiero que tenga un teatro en condiciones, equipado, con buenas luces, con una orquesta, con buenos textos... Teatro de verdad en mi tierra. Es un teatro para Málaga... Y que espero que se proyecte fuera de Málaga». Y apostilla Pasqual: «Cuando sea necesario para Málaga, lo será para mucha gente».