Una escena de «Je suis narcissiste»
Una escena de «Je suis narcissiste» - Javier del Real
CRÍTICA DE ÓPERA

Abracadabra

Actualizado:«Je suis narcissiste»Teatro Español, Madrid

«Je suis narcissiste» habría sido una ópera imposible hace unos pocos años. Pero hoy palpa la realidad desde poco antes de subir al escenario. El equipo está formado por grupo de mujeres, a excepción hecha del director musical y algún intérprete, algo que siendo todavía excepcional apenas suena forzado. Su compositora recibió el encargo del Teatro Real habiendo recibido el Premio Ojo Crítico de RNE como reconocimiento a un talento que aquí estalla estupendamente en sincrética e idiomática sabiduría musical, afín a un libreto maliciosamente irónico de Helena Tornero.

Debió de ser Charles Baudelaire quien escribió que la caricatura es una «historia de hechos, de inmensa galería anecdótica». «Je suis narcissite» lo recuerda pues su absurdo es el de quienes están tocados por la mano de su propia ridiculez. Algunos/as individuos/as están más afinados/as que otros/as. El coro de bocas parlantes, el telefonista, la artista performativa y el grupo «yoguista» alcanzan un máximo. Aunque todos tengan su espacio desde el mismo arranque cuando el director de orquesta, Vinicius Kattah, blanco todo él, tropieza en su salida hacia el foso. En la delineación de los tipos asoma la mano de la directora Marta Pazos quien apura a los intérpretes mejor que el director musical. De ahí que la construcción escénica de la obra esté en un plano superior, por la solidez del gesto y por el concluyente acabado.

Los géneros se diluyen y el estilo se acomoda con el fin de construir algo titulado «ópera bufa contemporánea». Hay que creer a las autoras cuando hablan de palabras-conejo, de que el perfil es «ma non troppo», entendiendo que la sorpresa rompe prejuicios. Porque son muchas las ocasiones en las que semejante reunión de términos ha acabado por hundir el espectador en la butaca del tedio. Tiene su grandeza que el «narcisismo» de García-Tomás y Tornero sea tan colorista, novedoso, ecléctico, desenvuelto, franco y deshinibido.