Iñaki Miramón y Toni Acosta, en una escena de la obra - pentación

Toni Acosta e Iñaki Miramón se tiran los trastos a la cabeza en «De mutuo desacuerdo»

Llega al teatro Bellas Artes esta comedia, escrita por Fernando J. López y dirigida por Quino Falero

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Lo que ha unido la televisión, que no lo separe el teatro. Toni Acosta e Iñaki Miramón forman una sólida pareja televisiva en la serie «Con el culo al aire», se han embarcado en un proyecto teatral: «De mutuo desacuerdo», de Fernando J. López. La obra, que se estrenó a finales de agosto en Alcalá de Henares, y que está dirigida por Quino Falero, llega la semana próxima al teatro Bellas Artes. «El teatro era la prueba de fuego para saber si nos entendíamos de verdad», dice Toni Acosta. «Cuando hay generosidad en el trabajo es fácil entenderse», acota Iñaki Miramón. «Y los dos lo somos -asegura la actriz- Iñaki y yo trabajamos de manera completamente distinta para llegar al personaje: yo me vuelvo loca, apunto todo, me pregunto los porqués... Él escucha y apunta ideas generales. Pero a la hora de llegar la escena, nos entendemos». «Sobre todo -añade Miramón- nos repetimos algo, y es que hay que mirarse. Cuanto mejor esté el compañero, mejor estaré ye, eso está claro». «¿Pero te acuerdas, Iñaki, que eso ya nos pasaba en la serie? -sigue ella- Cuando no nos salía una escena, nos decíamos: vamos a mirarnos». «Y siempre nos acabábamos entendiendo», concluye él.

La obra llegó a Toni Acosta a través de Quino Falero, con quien trabajó hace años en «El método Grönholm». «Teníamos ganas de coincidir de nuevo; hubo dos intentos que no cuajaron. Y cuando le llegó este texto pensó en mí. No tenía intención de hacer teatro, pero lo leí, y me pareció ideal en mi recorrido. Venía de hacer “La gaviota” y “Antígona”, dos textos muy potentes, y me venía bien una comedia, un texto cotidiano que me gustara. Y desde el principio quería hacerlo con Iñaki». «Yo la leí y me encantó», asegura él. Hubo alguna reticencia en la producción por su condición de «pareja televisiva». «El reto era, precisamente, hacer algo totalmente distinto», dice iñaki. «Pero desde el cartel ya se ve», interrumpe Toni.

La obra cuenta la historia de Sandra e Ignacio, una pareja que se divorcia después de doce años casados y con un hijo en común, Sergio, a punto de cumplir nueve. «Es una comedia-trampa -dice la actriz-. Leída es una historia triste. Lo que les ocurre a los personajes no es gracioso». «Pero desde el patio de butacas sí se ve así -tercia él-. En las comedias lo que pasa en el escenario puede ser muy dramático, pero desde el patio de butacas resulta gracioso e incluso ridículo». Toni Acosta cuenta que «en Valencia, una señora en la tercera fila no paraba de reír, hasta que en un momento determinado empezó a llorar y no paró». «Es una comedia -concluye Iñaki- en la que lo pasas bien, pero que te da que pensar».

Uno de los elogios que más satisface a los dos actores es que destaquen «la verdad» que hay en su trabajo y en sus personajes. «Fernando, el autor, nos lo decía -recuerda Toni-; y de eso se trata, no de hacer el gag». «Es una comedia realista, una comedia de verdad, donde los sentimientos no están forzados para provocar comicidad», añade Iñaki. Reconoce la actriz que «en alguna escena hacemos el ganso»; «no es tanto eso, como dejarnos llevar cuando la escena lo permite», aclara él.

A lo largo de la conversación, los dos actores demuestran la química que hay entre los dos. Cuando uno dice una frase, el otro la completa. «En esta comedia lo difícil es llevar el ritmo y no mecanizarlo -asegura él-, escuchar al otro y al tiempo pisarse, que es lo que ocurre en la vida». «Y nunca sale igual la función, y de eso estoy muy orgullosa», añade ella.

Incluso para pelearse en escena hace falta química. «Para discutir bien hay que quererse mucho», asegura Toni, a la que completa Iñaki: «Las discusiones de esta función son todas distintas. No son continuas, gritonas y con pérdida de papeles. Hay incluso una evolución, porque los personajes y la situación han cambiado».