Petra Martínez y Juan Margallo, en una escena de la obra - MARCOSGPUNTO

Petra Martínez y Juan Margallo se toman la muerte con sentido del humor

«Chimpón», nuevo trabajo de Uroc Teatro, se estrena en el teatro Valle-Inclán, dentro de la programación del CDN

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Unas sillas de ruedas, un helicóptero, un robot, la física cuántica y una guitarra para cantar en escena. En torno a estos elementos ha escrito Juan Margallo, con la colaboración de su inseparable Petra Martínez, « Chimpón», la obra que se estrena este viernes en el teatro Valle-Inclán, dentro de la programación del Centro Dramático Nacional. «Juan quería sacar todo eso -acusa Petra-, y ha creado esta función con ese propósito».

Juan Margallo y Petra Martínez son, más allá de las bromas, una ilustrísima pareja de nuestro teatro desde que, a finales de los sesenta, emprendieran la aventura de la compañía Tábano. Desde hace tres décadas trabajan bajo el manto de Uroc Teatro, conjunto creado por ellos mismos. «Chimpón» es una coproducción de esta compañía con el CDN. «Es una obra sobre la vida», coinciden Petra Martínez y Olga Margallo, además de su hija la directora del espectáculo. «Sobre el ratito que estamos aquí». Y es que, según dice Juan Margallo, «es tan de casualidad que estemos aquí...» Y cuenta que al padre de Petra, que vivió la guerra civil en el bando republicano, le salvó la vida al concluir el conflicto un coronel; mientras que al suyo, que estaba en el bando nacional, le libró de la muerte un mexicano que perteneció a las Brigadas Internacionales.

«Chimpón» lleva como subtítulo «Panfleto post mórtem». En ella, Tita y J. F. están en el crepúsculo de sus vidas, y la contemplan con mucho humor. La actitud de los dos ante la muerte es: «¿Te arrepientes de algo?». Hay mucho -todo, en realidad- de ellos en estos personajes. «La mayor parte del texo -dice Margallo- está basado en anécdotas reales». Por eso «obligaron» a su hija Olga a dirigirles en esta función, de la que dice que tiene «mucho de absurda, en la línea de Tip y Coll, con mjuchísimo sentido del humor; pero tiene, por otro lado, mucha emoción».

Juan Margallo le ha tenido siempre, reconoce, miedo a la muerte. «Antes dormía con los brazos cruzados sobre el pecho, por si le sorprendía durmiento», revela Petra Martínez. Ella, sin embargo, no ha tenido nunca ese temor;: «sí a la antesala», confiesa.

En esta obra disparatada, divertida y desprejuiciada aparecen, porque así se ha empeñado su autor, un helicóptero, dos sillas de ruedas movidas por control remoto y que se mueven como quieren, y un robot que cobra vida propia; Margallo, además, canta una canción. «En 1965, estuve unos meses ganándome la vida cantando canciones en un pequeño restaurante de Londres, algo incomprensible teniendo en cuenta lo mal que canto».

«Chimpón» (el final de cualquier pieza musical) es, ya se puede ver por las palabras de sus dos intérpretes y su directora, un juego nacido a partir de diversos «sketches» a la que Olga Margallo ha dado forma. «La obra -dice la directora- son retazos de vida; lo complicado ha sido ensamblarlos para crear un espectáculo teatral».

Y para acabar, Petra Martínez da las claves del espíritu que domina «Chimpón» (en cartel hasta el 8 de febrero): «Lo que hacemos nos tiene que interesar y divertir a nosotros mismos. El teatro debe de ser un espacio de diversión y disfrute. Y por eso tenemos mucha libertad para escribir y montar».