Escena de «Hay que deshacer la casa»
Escena de «Hay que deshacer la casa» - abc

Andoni Ferreño y Ramón Langa se reencuentran en el Teatro Muñoz Seca

La obra «Hay que deshacer la casa», de Sebastián Junyent, vuelve a los escenarios casi tres décadas después de su estreno

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Los hermanos siempre son hermanos, aunque se peleen o la distancia les separe. Ramón Langa y Andoni Ferreño se reencuentran en «Hay que deshacer la casa», una adaptación de la obra de Sebastián Junyent en la que los dos intérpretes toman el relevo a Amparo Rivelles y Lola Cardona, y lo hacen en el Teatro Muñoz Seca. Deberán repartirse la herencia en el domicilio familiar dando lugar a una serie de situaciones a rato divertidas, a rato dramáticas, pero siempre entretenidas y ocurrentes.

La obra de Junyent, escrita por el dramaturgo en 1985, es uno de los textos más destacados del teatro español de los años 80, le valió el premio Lope de Vega y fue llevada al cinepor Jose Luis García Sánchez.

Andoni Ferreño, director y uno de los dos hermanos de la obra, ha convertido en varones a las dos protagonistas iniciales. «A mí me atrajo la obra tal y como estaba escrita por Sebastián (Junyent) pero creía que esta historia la podían contar dos hermanos perfectamente». Además de la masculinización de los personajes, la historia también se actualiza. «La función se estrenó hace casi tres décadas y se contaban historias de los años Los personajes ahora son varones y la historia también se actualiza50, de cuando las protagonistas volvían a su infancia. La infancia de Ramón y la mía son los años 70. Las chicas hablaban de sábanas y puntillas y nosotros de caza y peleas, pero sigue gustando tanto a hombres como a mujeres por las situaciones que se plantean en ella».

Andoni Ferreño interpreta al hermano pequeño, el más rebelde de los dos que se fue de casa y Ramón Langa es el más conservador, el que se ha quedado con los padres toda la vida. Pero después de una partida de cartas en la que se lo juegan todo, hay algo en lo que, aunque los dos hermanos sean muy distintos, tal vez acaben coincidiendo.

La voz de Willis sobre el escenario

Los que sí que coinciden son los espectadores, quienes tras un carrusel de emociones en «Hay que deshacer la casa» salen con una sonrisa en una gira que les ha llevado por varias ciudades de España, con la que ahora aterrizan en Madrid hasta el 28 de septiembre y con la que, en palabras de Ramón «amenazan» con seguir llevando a otras muchas ciudades.

«Nos gusta ver la cara del público, agradecer que hayan venido a vernos pero que ellos también nos agradezcan desde abajo la historia que les hemos contado», confiesa Ramón Langa. «Además, no queremos ser actores de primera fila», completa Andoni, «queremos ser actores de la fila 18».

Llegar al público llegan, sobre todo con la potente voz de Ramón, con la que es inevitable no cerrar los ojos y sentir que estás escuchando a Bruce Willis en cualquiera de sus películas, pues Langa es quien le dobla en castellano. «Queremos invitar a Bruce Willis a que vea la obra. Mientras yo me pongo detrás del escenario y hablo, él va a mover la boca», bromea. «La voz es un arma que tienen todos los actores, y cada uno tiene la suya como cada uno tiene unos ojos. Lo importante de la voz no es cómo la tengas sino como la utilices» asegura el actor, quien tras años doblando películas decidió volver a los escenarios.

Ramón y Andoni invitan a los espectadores a acudir al teatro presentando «Hay que deshacer la casa» como un buen menú: «con un estupendo primer plato, un segundo plato excelente y un maravilloso postre». Prometen que esa sensación de satisfacción al salir de una buena comedia perdurará tras los aplausos.