Mónica Aragón se sitúa en «El otro lado de la cama»
Mónica Aragón, una de las protagonistas de «El otro lado de la cama» - ABC

Mónica Aragón se sitúa en «El otro lado de la cama»

La actriz es una de las protagonistas del musical, que se presenta en el teatro Quevedo

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«Es una función sencilla, fresca y divertida». Así resume Mónica Aragón«El otro lado de la cama», el musical que acaba de estrenarse en el teatro Quevedo de Madrid, que estará en Madrid hasta el 13 de julio y que ella protagoniza junto a Álex Casademunt, José Manuel Pardo (que dirige el espectáculo) y Cristina Mediero. Completan el reparto Andrés Arenas, Laura Ramírez, Noelia Miras y Malu Carranza, y la coreografía de Antonio Mañas.

«El otro lado de la cama» es una adaptación teatral (realizada por Roberto Santiago) del guión de la película de Emilio Martínez Lázaro, original de David Serrano. «Es un texto muy bien escrito -dice Mónica Aragón-, una comedia de enredo, que habla de relaciones, de sentimientos, y lo hace de una manera muy natural. Los personajes son muy de carne y hueso».

A ello se suman, como lo hacían en la película, las canciones, varios iconos del pop español de los ochenta como «Salta» y «Dime que me quieres», de Tequila; «Las chicas son guerreras», de Coz; «Luna de miel», de Mastretta; o «Mucho mejor», de Los Rodríguez. «Se usan para contar una historia -añade la actriz-; en realidad, son monólogos con música, incorporada al momento dramático, y que explican mejor a los personajes».

Mónica Aragón interpreta a Paula, «una mujer de treinta y tantos que se enamora y mantiene una relación con el mejor amigo de su marido, y eso provoca que se replantee su vida y sus sentimientos. Supone un revulsivo. Ella es fundamentalmente insegura e inconformista y la vida se le pone patas arriba. Empieza a lo loco y lo que le ocurre es un clic que le hace crecer».

Aunque las canciones pertenecen a una generación concreta, cree Mónica Aragón que el musical puede llegar a todos los públicos. «Habla del amor, de los sentimientos, y le habla por tanto a más de una generación».

Acostumbrada a «lidiar» con el exigente público infantil en los espectáculos en los que actúa junto a su familia, Mónica Aragón asegura que «los dos públicos se merecen el mismo respeto por parte del actor. Para él supone exactamente lo mismo, lo único que cambia es el lenguaje. Además, los niños no tienen ni un pelo de tontos, y exigen una mayor responsabilidad incluso que el público adulto».