José Carlos Martínez, nuevo director de la Compañía Nacional de Danza - ROCÍO RUZ

José Carlos Martínez, nuevo director de la Compañía Nacional de Danza

El artista murciano, bailarín estrella de la Ópera de París, será el sustituto de Nacho Duato

MADRID Actualizado:

Nacho Duato tendrá un relevo de altura en la dirección de la Compañía Nacional de Danza (tras el período de transición de Hervé Palito): José Carlos Martínez, uno de los bailarines estrella –étoile- del Ballet de la Ópera de París. Así lo acaba de anunciar Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, en la sede de su departamento.

José Carlos Martínez (Cartagena, 1969) es una de las grandes figuras de la danza española. Bailarín de extraordinaria nobleza y elegancia a pesar de su altura (cercana a los dos metros), ha desarrollado prácticamente toda su carrera en Murcia. Estudió en la prestigiosa escuela de Rosella Hightower en Cannes y, tras ganar el concurso de Lausanne, en 1987 entró en la Escuela del Ballet de la Ópera de París. Un año más tarde el propio Rudolf Nureyev le eligió para que formara parte del cuerpo de baile de la compañía. Su ascendente carrera le llevó a ser nombrado solista en 1990 y primer bailarín dos años después. El 31 de mayo de 1997, después de una representación del ballet La sylphide, recibió en el escenario su nombramiento como étoile, la máxima categoría dentro del Ballet de la Ópera de París.

Su repertorio

Dentro del repertorio de José Carlos Martínez destacan grandes ballets clásicos come “El Lago de los Cisnes”, “Giselle”, “Don Quijote”, “La Bayadère”, “La Bella Durmiente”, “Raymonda”, “Cascanueces”, “La Sílfide”, “Romeo y Julieta”… y ballet neoclásicos y modernos de Frederick Ashton, Georges Balanchine, Martha Graham, Yuri Grigorovich, Anthony Tudor o Serge Lifar.

De todos los papeles que ha bailado, destaca el de Albrecht en la versión de “Giselle” que hizo el sueco Mats Ek: “Está por encima de todos los ballets que he hecho por muchos motivos –dice en su página web-. Bailándola sentí por primera vez que podía mostrar mi verdadera personalidad encima del escenario sin necesidad de actuar. Mats Ek no busca que el bailarín interprete un personaje, sino que utilice sus sentimientos personales y auténticos para darle vida”.

Ha trabajado con la mayoría de los grandes coreógrafos del siglo XX: Maurice , John Neumeier, Mats Ek, William Forsythe, Jiri Kylian, Pina, John Cranko y Roland Petit, entre otros. Ha bailado también en otras compañias en calidad de artista invitado como el Bolshoi de Moscú, el English National Ballet, el Ballet de la Scala de Milán, la Staatsoper de Berlin, el Ballet Nacional de Cuba o el Kirov de San Patersburgo.

Sus galardones

Entre sus galardones figura el premio Nacional de Danza, que le concedió el Ministerio de Cultura en 1999; el premio Benois de la Danse; el premio Léonid Massine-Positano y el nombramiento por parte del Gobierno francés como Oficial del Orden de las Artes y las Letras.

En los últimos años, ha compaginado su trabajo como bailarín con la coreografía, un campo en el que ha confesado sentirse cada vez más a gusto. Su primera obra fue “Mi favorita” (2002), en la que rendía homenaje a todos sua maestros; vinieron luego otras como “Scaramouche”, para los alumnos de la Escuela de la Ópera de París, “El olor de la Ausencia” y su mayor reto: “Les Enfants du Paradis”, para el Ballet de la Ópera de París. “Marco Polo, the Last Mission”, para el Ballet de Shangai, es su último trabajo.

Siempre discreto en sus declaraciones, José Carlos Martínez ha abogado siempre por la conveniencia de que los bailarines españoles tengan un lugar donde desarrollar su talento. “Lo que falta en España –dijo en 2002, cuando bailó en la Zarzuela El lago de los cisnes- es un proyecto artístico de ballet clásico para que los que están aquí todavía no se tengan que marchar”.

Ahora, José Carlos vuelve a España para poner en marcha un nuevo proyecto que tiene el repertorio clásico, que tan bien conoce, en el horizonte.