Emma Suárez y Eduard Fernández, en Valladolid - EFE

La Seminci rinde tributo a Miguel Delibes, un escritor muy cinematográfico

Camus, Juan Diego, Martín Garzo y Ramón García evocaron ayer al autor fallecido

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La construcción de personajes creíbles, dotados de una gran humanidad, perfectamente delineados y con una gran fuerza son rasgos de la obra literaria de Miguel Delibes que han cautivado a directores y actores.

Ayer, la Seminci le rindió tributo, en un coloquio moderado por el novelista Gustavo Martín Garzo y que integraron el director de cine Mario Camus, el actor Juan Diego y el biógrafo de Delibes, Ramón García Domínguez. «Cuando un personaje sale de una novela, toma vuelo poético, aterriza en un guión, alguien lo valora y cobra protagonismo, ocurre lo que ha pasado con Los Santos Inocentes». Así explicó Juan Diego la novela y el rotundo éxito del filme homónimo que adaptó Camus y protagonizó junto a Francisco Rabal y Alfredo Landa. Los personajes de Miguel Delibes «son cinematográficos ya desde el mismo libro», agregó Juan Diego y confirmó el propio Camus, al recordar cómo desde la primera lectura de Los Santos Inocentes, publicada como novela en 1982 y estrenada en el cine en 1984, «vi la película de arriba hacia abajo».

Nueve filmes, basados o adaptados a partir de alguna novela de Miguel Delibes, se han visto en España desde el estreno en 1962 de El Camino, de Ana Mariscal, hasta el de Una pareja perfecta (1998), de Francesc Betriú sobre Diario de un jubilado. Antonio Giménez Rico rodó Retrato de familia, El disputado voto del señor Cayo y Las ratas, mientras que Antonio Mercero estrenó La guerra de Papá, basada en El príncipe destronado, y El tesoro. Los santos inocentes, de Camus, y La sombra del ciprés es alargada, de Luis Alcoriza, completan la relación. Tan extensa nómina pueden tener su origen, según Ramón García Domínguez, en la vocación y afición de Delibes por el séptimo arte, hasta el punto de que sus caricaturas y comentarios cinematográficos fueron sus inicios en el periodismo en 1941. «Siempre dijo que escribía de oídas, por eso su literatura resuena en los oídos del lector», manifestó Ramón García. «¿Por qué la querencia del cine hacia sus novelas? Él mismo llegó a decir que porque sus personajes eran humanos, creíbles, perfectamente delineados y muy creíbles», concluyó. Para Gustavo Martín Garzo, Delibes «siempre permaneció vinculado al cine, y su obra no puede entenderse sin su influencia».