Sally Potter: «El cine de autor ha muerto, sólo quieren historias que ya se han contado antes»
La prestigiosa directora de cine recuerda en el CCCB de Barcelona su adaptación de 'Orlando', la novela de Virginia Woolf, y la compara con las versiones de otras cineastas como Ulrike Ottiger y Paul B. Preciada dentro de la Muestra Internacional de Cine de Mujeres
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Carlos Sala
Barcelona
La carrera de la cineasta Sally Potter no ha sido sencilla. Se inició en la música y las arte performativas, aunque el cine siempre fue su mayor obsesión. Eso sí, siempre desde una perspectiva contracultural, en los márgenes. Hasta que en 1992, con 42 ... años, consiguió estrenar su segundo filme, 'Orlando'. Su adaptación de la célebre novela de Virginia Woolf fue un éxito mundial y todos los ojos se pusieron en ella. «El revuelo fue maravilloso, claro, pero también muy traumático porque yo no entendía qué estaba pasando. Siempre me había visto a mí misma como alguien marginal, que haría películas alternativas e innovadoras, pero de repente estaba en boca de todos y no sabía qué tenía que hacer con tanta atención», recuerda la cineasta.
Potter aterrizó el sábado en Barcelona para participar en la Mostra Internacional de Filmes de Dones (MIFD), donde protagoniza una mesa redonda en el CCCB junto a Paul B. Preciado y Ulrike Ottiger para hablar de sus propias versiones de 'Orlando'. «Hay mil formas de adaptar una novela tan rica como la de Woolf. La de Ulrike no es una adaptación 'per se', sólo está 'inspirada en', mientras la de Paul se nota que es una visión de un académico y ensayista. Además, es un producto de su tiempo. En 1992, cuando estrené mi versión, no existían palabras como queer o trans y ahora dirigen el discurso», asegura la directora de 'The party'.
La historia nos presenta a un personaje nacido en la época isabelina que vive más de 300 años siendo hombre y mujer alternativamente. Habla de cómo el tiempo, si no cambia, se vuelve una construcción social, como también ocurre con el género. Tanto es así que, para la comunidad queer, la película y el libro son una especie de biblia. «Me encanta que la gente se identifique con la película, que encuentren un espacio de representatividad, pero lo que a mí más me gusta es no buscarme en el arte, sino encontrar voces nuevas, personas mucho más allá de mí misma. No entiendo el arte únicamente como un espacio narcisista de identificación personal», confiesa Potter.
'Orlando', un éxito inesperado
A ella lo que le gusta es que la sorprendan en el cine. Todavía recuerda, por ejemplo, el impacto que obtuvo con 'Au Hasard, Baltasar', la película de Robert Bresson, protagonizada por un burro. «Para mí esa película fue como una iluminación. Sentí tanta ternura por ese pobre burro que pasa de mano en mano soportando todo tipo de maltratos. Recuerdo llorar sin parar al acabar la película», asegura la directora. Otro ejemplo de iluminación en el cine fue 'Ocho y medio', de Fellini, aunque ésta mucho más eufórica. «No soy un hombre, como el protagonista, pero sí que vi cómo funciona la mente de un artista y entendí lo que pretendía», añade.
Desde hace unos años está intentando encontrar financiación para su próximo proyecto. En teoría, tenía que haber iniciado el rodaje el mes pasado, pero uno de los brazos de la financiación se cayó y tuvo que posponerlo. «Espero que en mayo podamos retomar la película. Es muy frustrante que después de tanto tiempo, cada proyecto que hago sea como si empezase mi carrera. Tengo 76 años, llevo 50 años en el cine, y todavía tengo que probar que valgo. Y no sólo me pasa a mí, es un problema general que ocurre a muchos colegas», señala.
«Cuando acabé 'Orlando', me llegaron miles de propuestas para rodar un drama histórico sobre un protagonista que cambia de género. Yo les decía que acababa de hacer esa misma película. Y ahora es mucho peor»
Sally Potter
Encontrar financiación cada vez es más difícil ya que el mercado sólo busca historias que ya se han contado antes. «Cuando acabé 'Orlando', me llegaron miles de propuestas para rodar un drama histórico sobre un protagonista que cambia de género. Yo les decía que acababa de hacer esa misma película. Y ahora es mucho peor. Sólo hay blockbusters o películas para televisión. El espacio para lo que antes se llamaba cine de autor se ha perdido», asegura. Aunque el panorama de voces únicas parece que ha muerto con la llegada del streaming, todavía hay excepciones. «Pienso en Pedro Almodóvar. Me encanta como ha encontrado su público sin renunciar a una voz totalmente única», declara.
A pesar de los pesares, sigue enamorada por el cine, «un formato que todavía está en su infancia y tiene mucho que ofrecer». Le gustan todo el proceso de la creación de una película, desde «el infierno y la guerra contra el tiempo», del rodaje, a la preparación en solitario de la escritura. Aunque para ella la clave está en el montaje. «Es vital, puedes estropear una actuación o enaltecerla según las decisiones que tomes en el montaje. Pero todo es importante. Ese es el trabajo del director, hacer que todos vayan en la misma dirección», concluye.
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Mientras espera a conseguir arrancar su nueva película, la cineasta ha podido publicar sus primeros dos discos como cantautora. «Siempre me he encargado de mis bandas sonoras, pero ahora necesitaba expresarme y sacar algo al público. El cine te ocupa la cabeza durante años, pero no sacas nada. La música me permite mostrar lo que tengo dentro casi al instante. No es muy normal sacar tu primer disco a los 74 años, pero oye, por qué ser normal cuando puedes ser interesante», ríe Potter.
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