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ABC Cultural

Salen a la luz las joyas perdidas de los Habsburgo que la emperatriz Zita ocultó en una maleta durante la II Guerra Mundial

Depositada en una caja de seguridad de Canadá, guardaba el espectacular diamante 'El Florentino'

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El emperador Carlos I de Austria y la emperatriz Zita, con su hijo Otto en 1916 ABC
Rosalía Sánchez

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Tras la abdicación del último emperador austriaco, Carlos I, se perdió el rastro de las joyas de los Habsburgo, una preciada colección que se llevó consigo la emperatriz Zita de Borbón-Parma cuando huyó a Canadá de las tropas alemanas, en 1940. Entre las ... piezas destacaba 'El Florentino', un diamante amarillo del tamaño de una nuez de 137,2 quilates, considerado en la época el cuarto diamante más grande del mundo. Entre ellas figuraban también el arco de pecho de Sisí, la emperatriz Elisabeth, que dibuja los colores nacionales húngaros con rubíes, esmeraldas y diamantes, y un reloj de esmeraldas que la emperatriz María Teresa le regaló a su hija María Antonieta. El rastro de estos tesoros se perdió en la agitación de los años siguientes y fueron surgiendo mitos sobre su supuesto destino en casas de empeño y bancos suizos. Ahora queda claro que la mayoría de las joyas han permanecido todos estos años en Canadá, en una maleta de piel que la emperatriz Zita hizo guardar y sobre la que organizó un meticuloso secreto familiar.

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Sobre el autor Rosalía Sánchez

Corresponsal en Berlín.

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