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El iraní Asghar Farhadi encandila a la Berlinale

Presenta 'Nadar y Simin, una separación' y obtiene la primera gran ovación del festival

BERLÍN Actualizado:

Pocas veces en un festival de cine como es la Berlinale, una cinta que compite por los palmarés, se convierte gracias a la aprobación del público, el crítico más exigente del séptimo arte, en una clara favorita para ganar el Oso de Oro, el máximo galardón que premia la mejor película del festival de cine de Berlín. Este honor ha recaído en la cinta iraní 'Nader y Simin, una separación', un fresco irreprochable de la sociedad iraní actual donde valores tan pasados de moda en Occidente como son la "verdad" y la "mentira" son respetados de una forma casi religiosa.

Cuando finalizó la proyección de la cinta en el Berlinale Palast, en una función que reúne a la prensa, los agentes comerciales y público normal y corriente, la ovación que se escucho en la sala, cambió completamente la rutina del festival y dejo claro que el filme dirigido por Asghar Farhadi, se había convertido en el más serio y, hasta el momento, el único candidato para ganar el máximo galardón que otorga la Berlinale.

La ovación se volvió a repetir en la sala de prensa, donde varias decenas de periodistas premiaron el trabajo del realizador, que en 2009 gano un Oso de Plata a la mejor dirección, con un largo y caluroso aplauso que no pasara desapercibido para el jurado que preside Isabella Rossellini cuando este sábado anuncie los palmares del festival.

Los actores de 'Nader y Simin, una separación' y su director aportaron algo más importante que el glamour: buen cine gracias a una historia que comienza cuando Nader y Simin están sentados frente a un juez que debe dictar una sentencia de divorcio, Simin, la esposa, desea abandonar Irán porque no ve ningún futuro en el país de los ayatolas, ni para ella, ni para su hija de 11 años. Nader se quiere quedar porque no quiere abandonar a su padre, enfermo de Alzheimer.

En el aire flota la tragedia

A partir de ese momento, el relato que ofrece Farhadi al público, es tan complejo y fácil a la vez, que tiene la virtud de ir captando el interés con cada escena, incluidas las mas pueriles, como limpiar al anciano enfermo. Pero en el aire flota la tragedia. Nader se ve obligado a contratar a una mujer de origen pobre para que cuida a su padre, una mujer religiosa y que tiene miedo de su marido, un hombre violento y depresivo.

En este fresco de lo que es la sociedad iraní en estos días, donde se confrontan en cada esquina la modernidad y la vida tradicional y donde cada uno hace lo imposible por respetar la verdad, pero donde también existen razones para mentir, el director ofrece al público un estudio sobre los valores que aun rigen a Irán. "Una parte de la población iraní es muy creyente y respeta las estrictas reglas religiosas imperantes, pero otra no. En el extranjero la gente se imagina que todo Irán es un país religioso, pero no es cierto. Ese es el conflicto. Hay una crisis subyacente, una guerra oculta entre la gente pobre, religiosa, y quienes quieren vivir de manera moderna", declaró Farhadi. La cinta irania, como era de esperar, eclipso la proyección de las otras dos películas que fueron presentadas en el Berlinale Palast y que también compiten por el Oso de Oro, "The Future", dirigida y protagonizada por Miranda July y "A Torinoo Lo", de famoso realizador húngaro Bela Tarr.

Ambas cintas no despertaron el interés del público, no se escucharon aplausos y hubo casi un consenso en calificar a Tarr, como un director hermético y aburrido, mientras que July, que ganó la Palma de Oro de Cannes en 2005 con su película "Me and you and evyrone we know", simplemente decepcionó con su historia de dos treinteañeros que se aburren en un piso de Los Ángeles.