El drama de Mota
José Mota. / Efe
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El drama de Mota

Deja su traje de cómico para protagonizar 'La chispa de la vida', una película de Álex de la Iglesia

DANIEL ROLDÁN
MADRID Actualizado:

Lo que le falta a uno, lo suple el otro. El actor es más bien callado y no muy dado a ofrecer grandes explicaciones; el director es todo lo contrario, un torrente verbal que desmenuza cada detalle por el que se le pregunta. Como por ejemplo, cuando se le cuestiona por algo tan arriesgado como elegir a un cómico sin experiencia dramática para protagonizar 'La chispa de la vida'. «Mota es un gran actor. Lo sabe toda España. Es un cómico, pero cuando ves su programa te das cuenta de que está interpretando 35 papeles, que tiene una versatilidad asombrosa. Y yo quería usar ese poderío, esa fuerza interpretativa encauzada habitualmente hacia el humor, para que fuera a un personaje dramático», indica.

El realizador vasco tenía claro que Mota se iba a transformar en Roberto, el protagonista de ese guion que le pasó el productor Andrés Vicente Gómez y que devoró en una hora. No había ninguna duda de que debía ser ese publicista en paro que no encuentra ningún trabajo y que termina con una barra de hierro en la cabeza, tirado en el suelo del teatro romano de Cartagena. «Es mucho más fácil hacer llorar que hacer reír, sobre todo para un cómico. Tiene el poder de tu alma. Sabes cuándo ríes y cuando no; y también sabe cómo hacerte llorar. Solo tiene que apretarte un poco más. En cambio, uno que solo sabe apretarte el corazón, seguramente no sepa hacerte reír. Hay que hacerlo con cuidado», explica De la Iglesia, que rodeó al debutante Mota de un poderoso elenco para sentirse cómodo. Salma Hayek, Blanca Portillo, Fernando Tejero o Carolina Bang, entre otros, trabajan en la película que se estrena este viernes.

Pero 'La chispa de la vida' también pone en el tapete la moralidad de los medios de comunicación, sobre todo las televisiones, capaces de «comercializar con la muerte» y cómo la gente vende lo que sea para sobrevvir. «Están los políticos, la televisión, la cultura... todo ese circo. Ponen a la venta el alma», indica el director. «Roberto asegura que todo se puede vender, vende el alma al diablo para salvar a su familia», apuntilla.

Mota asiente a cada palabra de su director, el que le ha regalado «este papel caído del cielo». «Roberto es la esperanza y la desesperanza; la lacra del paro. No lo dudé ningún momento. Tener el honor de ser el altavoz de todos esos ciudadanos que no pueden gritar era un deber. Por eso me he implicado», explica pausado el manchego. No dudó ni un instante en aceptar el papel cuando el expresidente de la Academia le llamó. Lo tenía claro.

Crisis

'La chispa de la vida' no solo expone el cuadro del desesperado que busca un empleo, sino que juega con el humor y las bajezas humanas.

«He tenido ganas de reírme hasta en un funeral», confiesa De la Iglesia. La película, que ha costado la mitad que 'Balada triste de trompeta' y se rodó en un tiempo récord para abaratar costes, da respuestas. «Hay posibilidades de encontrar una esperanza al final. No hay que pensar que esto ocurre solo por ti, sino que sucede por una situación absolutamente cruel y ajena que te viene de fuera. Lo único que puedo hacer es mantener la dignidad. Eso es lo importante de esta situación», explica.

La última creación de De la Iglesia solo consiguió dos candidaturas para los Goya: mejor actor revelación para Mota y mejor actriz para Hayek. El manchego se mostró encantado «y más joven» de compartir candidatura con Jan Cornet, Marc Clotet y Adrián Lastra. En cuanto a la mexicana, De la Iglesia explica que «está en la película porque ella ha querido».

«Solo tenía 18 días para trabajar antes de meterse en un rodaje americano», apunta. ¿Anécdotas con la mexicana? Muichas, aunque el realizador vasco no quiere soltar prenda. Solo cuenta que Juan Luis Galiardo, con su atronadora voz, pidió un enorme aplauso para «la estrella». «Salma había pedido todo lo contrario, que la cosa fuera normal. Pero Galiardo...», dice entre risas.