Cine

'Ciudadano Kane' vuelve a Xanadu

La mítica película de Orson Welles se proyecta en la mansión de Hearst

MADRID Actualizado:

Fue una guerra entre dos personas que cambiaron el mundo en el que trabajaban. Pero al comienzo de la lucha, los dos estaban en niveles muy diferentes. William Randolph Hearst era el todopoderoso señor de los medios de comunicación, una especie de Rupert Murdoch de comienzos del siglo XX. Su contrincante era Orson Welles, un jovencísimo director de cine que había asombrado a Estados Unidos con la adaptación radiofónica de 'La guerra de los mundos'. Preparaba su ópera prima, 'Ciudadano Kane'. El magnate sintió que se hacía una burla de su vida e intentó hacer todo por evitar el estreno de la cinta, que al final se produjo el 1 de mayo de 1941 en teatro Palace de Broadway. Incluso llegó a ofrecer, a través de Luis B. Mayer (fundador de Metro-Goldwyn-Mayer), cerca de un millón de dólares a RKO Pictures, la productora de la película, para que eliminase todos los negativos de 'Ciudadano Kane'. George Schäfer, mandamás de RKO, se negó y Hearst prohibió que cualquiera de sus medios publicasen una sola línea sobre la película. Incluso otros periódicos y radios omitieron cualquier comentario para evitar la ira del magnate.

Pero siete décadas después de que el enfrentamiento comenzase, Welles ha logrado ganarle otra pequeña batalla a su archienemigo. 'Ciudadano Kane' se proyectará hoy en la casa de Hearst en California, que el genio de Welles llamó Xanadu en su película y situó en Florida. El milagro ha sido posible gracias al Festival de Cine de San Luis Obispo, una pequeña localidad de unos 44.000 habitantes situada al norte de Los Ángeles. Las entradas volaron hace semanas. A muchos cinéfilos les pica la curiosidad por ver la película en el Castillo, como se conoce a la propiedad de los Hearst, que fue declarada monumento protegido hace unos años y se encuentra a pocos kilómetros de la localidad.

Diferencias

La organización tomó esta decisión para darle más de lustre y se encontró con una sorpresa: el beneplácito de los herederos. "La gente no debería hacerse un juicio basándose solo en lo que aparece en la película", señaló Steve Hearst, bisnieto de William Randolph y vicepresidente del grupo, en la prensa local. Steve reconoció que él ha visto 'Ciudadano Kane' "en numerosas ocasiones", algo que no hizo nunca su antepasado. "Es un clásico del cine estadounidense", argumentó para justificar su gusto por la película.

A pesar de que las heridas entre las dos partes están más que enterradas, Steve Hearst insistió en que 'Ciudadano Kane' es "una película y no un documental" sobre el magnate de la prensa que poseyó en su época 28 cabeceras y tenía 20 millones de espectadores. Por ejemplo, el heredero del imperio destacó que la descripción que se hace de la casa en la película no tiene nada que ver con la realidad. "William Randolph amaba su casa. La película muestra Xanadu como un lugar oscuro, triste, un lugar desagradable. Todo el mundo sabe que era luminoso, confortable. Un sitio muy bueno para vivir", remató Steve, quien consideró que ver la película en su 'casa' es una forma de romper ciertos mitos.

Aunque no pudo destruir la cinta, Hearst sí consiguió que durante 25 años esta obra maestra desapareciera de la vida pública. Por ejemplo, sus presiones hicieron que en la gala de los Oscar de 1942, la película fuera abucheada cada vez que se nombrara. Los miembros de la Academia le tenían miedo y solo premiaron a 'Ciudadano Kane' con una estatuilla de las nueve a las que optaba. Orson Welles y Herman Mankiewicz ganaron por el guion original.

El director estadounidense nunca confirmó que Charles Foster Kane fuera Hearst, aunque el paralelismo (dueño de decenas de periódicos, manipulador de la opinión pública, hombre sin escrúpulos y solitario ocupante de una mansión) era bastante evidente. Incluso a lo largo de los años, Welles confesó errores. Llegó a decir que Marion Davis, amante de Hearst, había sido una "mujer maravillosa". En cambio, en la película presentó a la querida de Kane como una alcohólica.