Luis Medina, (en el centro) que se reunió con la tripulación del Ceylan 1943 - roque martínez

Las perlas del marinero Luis Medina

Fiesta mayor con la aparición de la Princesa y las Infantas. Las niñas se fueron con cuadernos de cuentas y caligrafía. El hijo pequeño de Naty Abascal patrocina un barco de competición

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El sitio de moda en Mallorca es el hotel Cap Rocat, una antigua fortaleza en la bahía de Palma. Es el sitio más «cool» porque sí y porque es el último. Toni Obrador, que ha tardado casi una década en hacer habitable (y deseable) el edificio, ha conseguido un establecimiento de capricho. Las suites se han construido en las troneras de los cañones, al borde del acantilado. Como el conde de Montecristo pero con todo el confort y el lujo de lo no ostentoso. También se puede ir a cenar (si consigues mesa, claro). O dar una fiesta. Parece que Lorena Bernal y Mikel Arteta quisieron celebrar ahí su boda pero la cosa les salía por un pico, así que al final se casaron en una finca de Campos y la cena la sirvió el Restaurante Jardín de Puerto de Alcúdia.

El sitio de siempre en Mallorca es el Real Club Náutico de Palma, sede de la Copa del Rey de Vela y lugar de encuentro de todo el que se quiere enseñar. Vamos que, un suponer, se presenta Norma Duval y tiene foto asegurada. Sobre todo si lo llega a hacer ayer por la mañana, cuando no fue ni el Príncipe de Asturias (y eso que estaba prevista la presentación del nuevo CAM). Menos mal que por la tarde hubo fiesta mayor con el Príncipe, la Princesa y las Infantas Leonor y Sofía. Por la mañana, el foco de atención estuvo en el barco de la Fundación Alex y la Fundación Cuadernos Rubio, con un treinta por ciento de su tripulación discapacitada. Cuadernos Rubio son los de las cuentas y caligrafía de toda la vida. Qué ilusión. Es que soy mitómana multimarca, también de material escolar. Fueron como una magdalena. O como el anuncio de Heno de Pravia (el aroma de mi hogar). «¿Tiene usted hijos en edad de aprender?», me preguntó un señor muy amable cuando miraba el stand para que me llevara cuadernos (luego les regalarían a las Infantas). No se preocupe, si a mí también me vienen bien hacer restas de llevar.

Se lo decía mientras compraba (y me ponían) unas pulseras que para ambas fundaciones ha hecho Alma López, la de La Morenita, la que hace los monísimos y pequeños abanicos que Doña Sofía, una trendsetter de altura, suele llevar colgados del cuello. Esos que en Corner cuestan unos 150 euros. Pero son tan ideales. Los hay de mujer y de hombre. Por supuesto, los hermanos Medina los han llevado. Luis Medina fue por la tarde al Real Club Náutico, pero sin abanico, que iba de sport normalito. El pequeño de los hijos de Naty Abascal (y amigo de Magdalena de Suecia, a la que conoció por una amiga común con la que esquía en Gstaad) se reunió con la tripulación del Ceylan 1943. Es el paganini. Luis y unos socios compraron la empresa mallorquina de perlas (buscaba una idea atractiva «para invertir en el sector retail», dice en el «¡Hola!») y con la firma han decidido patrocinar un barco en la Copa del Rey de Vela. Un escaparate. Reconozco que soy muy fan de los Medina (incluso del perro de Luis, ése diminuto cuya custodia comparte con su ex Alejandra Rojas). Luis es un hombre ideal. No solo es guapo y limpio, también construye frases con las palabras Gstaad, gema y zafiro. Y con «retail». Es tan «cool» como Cap Rocat.