Morente: los discos con los que revolucionó el flamenco
Imagen de Enrique Morente en 1995 - abc

Morente: los discos con los que revolucionó el flamenco

A lo largo de 46 años y 20 discos, el cantaor ha dejado joyas, entre la tradición más heterodoxa y la innovación más pura, que forman parte ya de la historia del cante

ISRAEL VIANA
MADRID Actualizado:

«La pasión por las artes se manifiesta a lo largo de toda la obra de Morente. Una pasión única en la historia del flamenco». Así calificó el escritor Balbino Gutiérrez la figura del cantaor granadino hace tres meses. Una figura sin la cual no se podría entender ni el pasado ni el futuro de este arte, con el que Morente jugueteó a lo largo de 46 años y veinte discos que le han convertido en uno de los cantaores más inquietos y revolucionarios de la historia y el más influyente desde Camarón. Estas son sus obras clave:

«Cante Flamenco» (Hispavox, 1967)

Su primer disco, acompañado por el gran guitarrista Félix de Utrera. Tenía sólo 25 años, pero demostró ya un gran conocimiento, no sólo en la ejecución, sino en la selección de los cantes que incluyó, nada comunes en aquellos años y ni mucho menos para un joven de su edad: cañas, mirabrás o cantes de Pedro «El Morato» y «Frasquito Hierbabuena», intercalados entre soleás y seguiriyas. Primer disco y primer reconocimiento con la Mención Especial de la Cátedra de Flamencología en 1968.

[ Escucha «Plaza de los herradores»]

«Homenaje flamenco a Miguel Hernández» (Hispavox, 1971)

Una de la muchas innovaciones que introdujo Enrique Morente en el flamenco fue la de musicalizar a poetas cultos. Dos discos y cuatro años fue lo que tardó el cantaor en sorprender con este homenaje a Miguel Hernández, décadas antes de que lo hiciera Serrat, y en un época no muy permisiva con el poeta. Junto a los guitarristas Parrilla de Jerez y Perico «El del Lunar», cantó «Nanas de la cebolla», «Dios te va a mandar un castigo» o «Sentado sobre los muertos».

«Homenaje a Don Antonio Chacón» (Hispavox, 1977)

Morente ya había comenzado su particular renovación del flamenco, pero se decidió en este trabajo a volver al cante puramente ortodoxo, en una obra que fue un acto de reivindicación del cantaor Antonio Chacón, muerto en 1929. Fue una figura fundamental de flamenco en las primeras décadas del siglo XX, olvidado, sin embargo, por las antologías al ser considerado un representante del cante no-Gitano, que en aquella época era considerado impuro. Con este, su sexto disco, Morente obtuvo el I Premio Nacional otorgado al mejor disco de música folclórica que concedía el Ministerio de Cultura.

[ Escucha «No te rebeles serrana»]

«Despegando» (CBS, 1977)

Este disco, que ha cumplido ya 33 años, es considerado un clásico del flamenco y uno de los pilares de su carrera. Un título que volvía a ser una declaración de intenciones, en una obra en la que el cantaor granadino dejó un legado impagable: «Muchas de las alegrías que hoy se bailan, por ejemplo, son en un noventa por ciento deudoras de las que (Morente) grabara en un disco fundamental, “Despengando”, hace ya bastantes años», decía ABC en 1993, sobre un disco hoy considerado un clásico.

«Morente-Sabicas» (Ariola, 1990)

Morente aprovechó la última visita a España del gran Sabicas, considerado como uno de los guitarritas más prodigiosas de la historia del flamenco y responsable de su internacionalización –con discos desde su exilio en Nueva York como «Flamenco on fire» y colaboraciones con Joe Beck–, para grabar, sin embargo, un disco totalmente conservador en el que el maestro navarro explotó su toque más clásico. Sabicas, ya octogenario, murió, sin embargo, antes de que la obra saliera al mercado.

[ Escucha «Vidalita de Marchena»]

«Omega» (El Europeo, 1996)

Este disco, grabado junto a Lagartija Nick, se convirtió en todo un referente de la renovación del flamenco. El cantaor y el grupo de rock granadino se unían en este trabajo a artistas como Vicente Amigo, Tomatito o Cañizares, para adaptar poemas de Federico García Lorca y temas del cantautor canadiense Leonard Cohen. Aunque recibió algunas críticas de los más puristas, lo cierto es que esta obra abrió para el flamenco caminos desconocidos hasta ese momento.

«El pequeño reloj» (Virgin, 2003)

En una vuelta de tuerca más de Morente, el cantaor volvía a romper el concepto tradicional que los aficionados tienen de un disco flamenco, presentándolo como una obra de arte completa, como si de un libro de poemas se tratase. Según reconoció con humildad, la idea surgió al escuchar un disco con toques de Manolo de Huelva, en el que se inspiró para crear un lenguaje propio con el que dejó constancia de una época fundamental del flamenco, con cantes clásicos sobre toques clásicos, pero experimentando con nuevas y sorprendentes armonías que aún no habían llegado al flamenco moderno.

[ Escucha «Reloj molesto (para Lula, esperanza de Brasil)»]

«Morente sueña la Alhambra» (Virgin-Emi Music, 2005)

Diez temas en los que Morente jugueteaba de nuevo con la tradición y la vanguardia, adaptando canciones populares y cantando a personalidades literarias como María Zambrano, San Juan de la Cruz, Luis Cernuda o Miguel de Cervantes. Una nueva joya a los 63 años de edad en la que colaboró con artistas tan dispares como Tomatito, Juan Habichuela, su hija Estrella, Israel Galván, Blanca Li, Ute Lemper, Pat Metheny o Cheb Khaled. Fue considerado el mejor disco de flamenco en los Premios Nacionales de la Música en 2006 y, tras él, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

[ Escucha «Generalife»]

«Pablo de Málaga» (Caimán, 2008)

En este último disco, el cantaor se inspiró esta vez en la obra de Pablo Picasso. No sólo en en sus pinturas, sino en los textos que el pintor malagueño escribió. Otro disco calificado de «brillante» por la crítica, donde desfilan temas tan variopintos como «Borrachuelo con aguardiente» o «Angustia del mensaje», o tan actuales como «Guerni-Irak». «Competir con Picasso es imposible. Sólo tengo buenas intenciones, y creo que dignidad para abordar su obra», comentó al respecto. Morente, de nuevo, valiente.

[ Escucha «Montes de Málaga»]