EL PROYECTO GLOBAL DEL PP

Rajoy exige que no se olvide el trabajo diario de un partido abierto y dinámico, concebido como una forma de actuar en la vida política y no como una simple máquina de poder

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AL margen de coyunturas electorales, el Partido Popular es una formación política sólida y coherente que representa a una gran mayoría social que comparte posiciones de centro-derecha. La fortaleza de los partidos no se mide por el resultado de unas elecciones concretas, sino por la continuidad del proyecto basado en unas determinadas señas de identidad. Desde Manuel Fraga a José María Aznar, y ahora con Mariano Rajoy, la sociedad española reconoce en el PP los planteamientos básicos de una opción moderada y abierta, que apuesta sin equívocos por la Constitución de 1978 y, por tanto, por la Monarquía parlamentaria, la soberanía nacional, un sistema autonómico eficaz y el protagonismo de España en el mundo. Así se desprende de la entrevista que hoy publica ABC con María Dolores de Cospedal, secretaria general del partido y presidenta de Castilla-La Mancha. Si se confirman las encuestas en Andalucía, el PP habrá conseguido la confianza de los ciudadanos con niveles históricos en el ámbito nacional, autonómico y local. No obstante, el propio Rajoy ha exigido que no se olvide el trabajo diario de un partido abierto y dinámico, concebido como una forma de actuar en la vida política y no como una simple máquina para alcanzar el poder. Por tanto, en Génova seguirá haciendo falta capacidad de liderazgo para que el PP continúe activo, aunque muchos dirigentes tengan responsabilidades de gobierno.

María Dolores de Cospedal anuncia en esta entrevista que cuenta con el apoyo del presidente para continuar como secretaria general, así como su disposición a compatibilizar los dos cargos que ostenta. La presidenta castellano-manchega asume la responsabilidad de seguir adelante con una política de austeridad regional que fue pionera en el mapa autonómico y, a la vez, de mantener unido y en vanguardia al PP durante una etapa en la que la formación tendrá que hacer frente a las tensiones derivadas de la implantación social de su valiente programa reformista. La dirigente popular admite que el Gobierno está preparado para afrontar las consecuencias de la reforma laboral —huelga general incluida— y de una política absolutamente obligada para salir de la crisis, que ha dejado atrás la etapa de «parches» con que Rodríguez Zapatero intentó contentar a todo el mundo sin ningún resultado práctico. Detrás del Ejecutivo de Rajoy hay un partido que, bien sostenido por la sociedad española, comparte los objetivos y los medios de un plan regeneracionista guiado por principios firmes, no por intereses o temores.