Domingo, con su nieto, junto a la ministra de Cultura en el Museo del Prado - DE SAN BERNARDO

«Yo no me pongo límites»

Plácido Domingo, que recibió ayer la Orden de las Artes y las Letras de España, comerá hoy con los Reyes en la Zarzuela

MADRID Actualizado:

El maratón de actos para felicitar a Plácido Domingo, coincidiendo con su 70 aniversario, no da tregua. Después de ser investido el pasado viernes Doctor Honoris Causa por la Universidad Alfonso X el Sabio y de recibir el cariño y el reconocimiento de sus compañeros, los artistas de la AIE, ayer recibió de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, la Orden de las Artes y las Letras de España.

Entre uno y otro acto, «emoción tras emoción», al tenor madrileño sigue cumpliendo con sus compromisos líricos en el Teatro Real donde participa, hasta finales de enero, en la ópera «Ifigenia en Táuride», de Gluck. Pero antes de que se despida de Madrid, Domingo vivirá otro momento estelar, aunque desde la butaca y no desde el escenario. Será el concierto-homenaje con el que el teatro madrileño agasajará al artista el viernes 21 de enero, día de su cumpleaños. «Sé los artistas que no estarán porque me han llamado para decírmelo, pero no sé los que estarán pero seguro habrá calidad y sorpresas por parte de mis compañeros», reconoció ayer Domingo en un encuentro con un nutrido grupo de periodistas en el que dio un repaso profesional y sentimental a su trayectoria de más de medio siglo.

Cantar a los 70 años

Domingo confiesa que nunca pensó que llegaría a cantar hasta los 70 años. «Cuando tenía 55 años creía que podría cantar dos o tres años más, por eso decidí aceptar la dirección de la Ópera de Washington y después la de Los Ángeles», afirmó. «Pero es un privilegio que tu carrera sea un hobbie y poder continuar, por eso sigo aceptando contratos y el día que no pueda cantar diré que no, es mejor eso que no tener contratos».

La crítica

Se considera afortunado por el trato que recibe de la crítica, «el que diga que no le importan miente», aunque es consciente de que siempre hay «tres o cuatro que siempre tienen que decir algo malo». Prefiere las constructivas, y pide a la críticos que sean benévolos con los jovenes que empiezan, «porque pueden destruir su carrera».

Madrid y el Teatro Real

«Echo mucho de menos Madrid y quiero hacer más cosas aquí», aseguro el tenor que confirmó que ha cerrado dos títulos para las próximas temporadas en el Teatro Real, «y estamos hablando de otros dos, pero es Mortier quien lo tiene que desvelar». Sobre la posibilidad de dirigir un teatro aquí, confesaba a ABC estar abierto «a cualquier posibilidad».

Montajes

Director de la Ópera de Washington y de Los Ángeles, considera que hay que encontrar «el equilibrio» entre los montajes tradicionales —para óperas poco programadas— y más vanguardistas —para títulos como «Tosca» y «La Bohème», y que deben ser del gusto también «del público y de la crítica».

Ópera y cine

Domingo defendió el maridaje entre ópera y cine como algo «muy positivo», y recordó su última aventura con «Rigoletto», retransmitida en directo desde Mantua en escenarios naturales, experiencia que no resultó fácil. «Se siente mucha tensión y mucha responsabilidad, pero también es emocionante. Lo pudimos hacer gracias al apoyo de la RAI, espero que algún día se pueda realizar algo así en España con el apoyo de TVE».

Proyectos: Verdi y Mozart

Aunque todavía sigue cantando como tenor en títulos como «Valquiria» y «Cyrano de Bergerac», Domingo quiere continuar indagando papeles de barítono. Tras el éxito obtenido con «Simon Boccanegra», asegura que hay otras partes de barítono que quiere abordar coincidiendo en que en 2013 se celebrará el 200 aniversario del nacimiento de Verdi. También le gustaría interpretar en un futuro obras como «Il Ritorno de Ulyses in Patria» y un «Orfeo» de Gluck. Confiesa que además tiene en espera, desde hace muchos años, el reto de cantar «Don Giovanni» de Mozart, un personaje al que le cuesta acercarse y que no le cae simpático «porque maltrata a las mujeres y a sus amigos».

Retirada

Si el lunes era la soprano Montserrat Caballé la que anunciaba su retirada a los 80 años, decisión que alabó Domingo —«me parece estupendo. Tú tienes que ser el crítico más severo»—, el tenor no se ha marcado una fecha de jubilación. «Yo no me pongo límites. El artista es el primero que tiene que sentir cuándo se debe retirar, y no las personas que están junto a ti, el público o la crítica. Ahora ya no soy el amante sino el padre», bromeó. Y confesó que su lema es «tratar de hacer bien lo que hagas dando gusto al público que es lo más importante, y —matizó— darme gusto a mi también porque si no estoy contento tampoco puedo hacer feliz al público».

Tres tenores

Fue una experiencia que comenzó para apoyar la vuelta de Carreras a los escenarios tras su enfermedad. El éxitohizo perdurar el trío, formado junto a Pavarotti, durante 30 conciertos, que, en opinón de Domingo, «acercó la ópera a muchos jóvenes, aunque fuera criticado por los puristas».

Zarzuela

«Soy zarzuelero, lo he sido y lo seré», desafió con orgullo Domingo a aquellos que lo consideran un género menor. Apasionado y heredero de él, confesaba que su gran ilusión es «establecer dos o tres compañías de zarzuela que den la vuelta al mundo. Y quiero crear un concurso para componer una zarzuela al año».

El maratón de actos para felicitar a Plácido Domingo, coincidiendo con su 70 aniversario, no da tregua. Después de ser investido el pasado viernes Doctor Honoris Causa por la Universidad Alfonso X el Sabio y de recibir el cariño y el reconocimiento de sus compañeros, los artistas de la AIE, ayer recibió de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, la Orden de las Artes y las Letras de España.

Entre uno y otro acto, «emoción tras emoción», al tenor madrileño sigue cumpliendo con sus compromisos líricos en el Teatro Real donde participa, hasta finales de enero, en la ópera «Ifigenia en Táuride», de Gluck. Pero antes de que se despida de Madrid, Domingo vivirá otro momento estelar, aunque desde la butaca y no desde el escenario. Será el concierto-homenaje con el que el teatro madrileño agasajará al artista el viernes 21 de enero, día de su cumpleaños. «Sé los artistas que no estarán porque me han llamado para decírmelo, pero no sé los que estarán pero seguro habrá calidad y sorpresas por parte de mis compañeros», reconoció ayer Domingo en un encuentro con un nutrido grupo de periodistas en el que dio un repaso profesional y sentimental a su trayectoria de más de medio siglo.

Cantar a los 70 años

Domingo confiesa que nunca pensó que llegaría a cantar hasta los 70 años. «Cuando tenía 55 años creía que podría cantar dos o tres años más, por eso decidí aceptar la dirección de la Ópera de Washington y después la de Los Ángeles», afirmó. «Pero es un privilegio que tu carrera sea un hobbie y poder continuar, por eso sigo aceptando contratos y el día que no pueda cantar diré que no, es mejor eso que no tener contratos».

La crítica

Se considera afortunado por el trato que recibe de la crítica, «el que diga que no le importan miente», aunque es consciente de que siempre hay «tres o cuatro que siempre tienen que decir algo malo». Prefiere las constructivas, y pide a la críticos que sean benévolos con los jovenes que empiezan, «porque pueden destruir su carrera».

Madrid y el Teatro Real

«Echo mucho de menos Madrid y quiero hacer más cosas aquí», aseguro el tenor que confirmó que ha cerrado dos títulos para las próximas temporadas en el Teatro Real, «y estamos hablando de otros dos, pero es Mortier quien lo tiene que desvelar». Sobre la posibilidad de dirigir un teatro aquí, confesaba a ABC estar abierto «a cualquier posibilidad».

Montajes

Director de la Ópera de Washington y de Los Ángeles, considera que hay que encontrar «el equilibrio» entre los montajes tradicionales —para óperas poco programadas— y más vanguardistas —para títulos como «Tosca» y «La Bohème», y que deben ser del gusto también «del público y de la crítica».

Ópera y cine

Domingo defendió el maridaje entre ópera y cine como algo «muy positivo», y recordó su última aventura con «Rigoletto», retransmitida en directo desde Mantua en escenarios naturales, experiencia que no resultó fácil. «Se siente mucha tensión y mucha responsabilidad, pero también es emocionante. Lo pudimos hacer gracias al apoyo de la RAI, espero que algún día se pueda realizar algo así en España con el apoyo de TVE».

Proyectos: Verdi y Mozart

Aunque todavía sigue cantando como tenor en títulos como «Valquiria» y «Cyrano de Bergerac», Domingo quiere continuar indagando papeles de barítono. Tras el éxito obtenido con «Simon Boccanegra», asegura que hay otras partes de barítono que quiere abordar coincidiendo en que en 2013 se celebrará el 200 aniversario del nacimiento de Verdi. También le gustaría interpretar en un futuro obras como «Il Ritorno de Ulyses in Patria» y un «Orfeo» de Gluck. Confiesa que además tiene en espera, desde hace muchos años, el reto de cantar «Don Giovanni» de Mozart, un personaje al que le cuesta acercarse y que no le cae simpático «porque maltrata a las mujeres y a sus amigos».

Retirada

Si el lunes era la soprano Montserrat Caballé la que anunciaba su retirada a los 80 años, decisión que alabó Domingo —«me parece estupendo. Tú tienes que ser el crítico más severo»—, el tenor no se ha marcado una fecha de jubilación. «Yo no me pongo límites. El artista es el primero que tiene que sentir cuándo se debe retirar, y no las personas que están junto a ti, el público o la crítica. Ahora ya no soy el amante sino el padre», bromeó. Y confesó que su lema es «tratar de hacer bien lo que hagas dando gusto al público que es lo más importante, y —matizó— darme gusto a mi también porque si no estoy contento tampoco puedo hacer feliz al público».

Tres tenores

Fue una experiencia que comenzó para apoyar la vuelta de Carreras a los escenarios tras su enfermedad. El éxitohizo perdurar el trío, formado junto a Pavarotti, durante 30 conciertos, que, en opinón de Domingo, «acercó la ópera a muchos jóvenes, aunque fuera criticado por los puristas».

Zarzuela

«Soy zarzuelero, lo he sido y lo seré», desafió con orgullo Domingo a aquellos que lo consideran un género menor. Apasionado y heredero de él, confesaba que su gran ilusión es «establecer dos o tres compañías de zarzuela que den la vuelta al mundo. Y quiero crear un concurso para componer una zarzuela al año».