Veinte estrenos, veinticinco años

CLÁSICATrío MompouObras de F. Mompou, L. Brouwer, B. Casablancas, C. Cruz de Castro, Z. de la Cruz, G. Fernández Álvez, A. García Abril, J. M. García Laborda, J. García Román, R. Groba, C. Hallfter

Actualizado:

CLÁSICA

Trío Mompou

Obras de F. Mompou, L. Brouwer, B. Casablancas, C. Cruz de Castro, Z. de la Cruz, G. Fernández Álvez, A. García Abril, J. M. García Laborda, J. García Román, R. Groba, C. Hallfter... Lugar: Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.

ANDRÉS IBÁÑEZ

Noche de celebración. Veinticinco años del trío Mompou. Tomás Marco, con aspecto muy serio y palabras muy joviales, presenta el concierto desde el escenario, y pide al público que si les arrojan algo que sean tomates pero no piedras, que hacen daño. Y es que no sólo se celebra esta noche la labor de tres intérpretes intrépidos, sino también a varias generaciones de la música hispana: veinte compositores nada menos, que han escrito veinte obras breves especialmente para esta noche.

González Sarmiento no toca un La para que sus compañeros afinen, sino La Fa Re La, y luego un acorde de Re menor, y luego La Fa Do sostenido. No es que esto no se haga nunca, pero en esta relativa relajación de las formas percibimos el aire de complicidad y bienestar de los que se sienten entre amigos. El Auditorio 400, lleno hasta las últimas filas, posee de pronto la calidez de un salón particular.

Los miembros del trío Mompou atacan estas obras con una vitalidad envidiable, como si acabaran de formar su agrupación y se lanzaran a la música con deseos de devorar el mundo. Algunos de los compositores han decidido regalar al trío lo que podría ser una colección de perfectos bises: como el de Carlos Ruiz de Castro, una tocata llena de ostinatos y ascensos y descensos cromáticos; o el de Cristóbal Halffter, un juego alla Escher en el que un entramado de disonancias y un coral barroco van desplazándose mutuamente; o el de Tomás Marco, ingeniosamente puntillista y dominado por un absorbente accelerando; o el espectacular tango final de José Luis Turina, que será de esos bises que inmediatamente levantan una ovación y obligan a tocar un bis más.