Un «trovatore» bajo control médico en Santander

Por Cosme MARINA
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Temporada lírica de Santander. «Il

trovatore». G. Verdi. Intérpretes: Z. Vassileva, B. Zvetanov, A. Maestri, L. Semciuk, A. Zanazzo, A. L. Espinosa, Coro Lírico de Cantabria. Joven Orquesta Nal. de España. D. de escena: P. Watson. D. musical: A. Licata. Palacio de Festivales de Cantabria. 28 de septiembre.

Para inaugurar la sexta temporada de ópera, el Palacio de Festivales de Cantabria optó por un título verdiano de los más comprometidos, «Il trovatore», obra que precisa un núcleo de protagonistas de entidad, insertos en un proyecto complejo que puede quebrarse en cualquier momento por la complejidad de su desarrollo. Y un acontecimiento inesperado la lastró de comienzo a fin. El tenor Boiko Zvetanov -de la compañía de la Ópera de Zurich- sufrió una indisposición -por la reacción de unos medicamentos- que le ocasionó mareos y una incapacidad manifiesta y explicable para cantar en condiciones dignas. Pese a todo, sacó adelante el papel de Manrico con profesionalidad que no evitó una notable inseguridad al resto del reparto.

Lo mejor de la velada vino de la mano de Zvetelina Vassileva, soprano búlgara que, por carácter y voz, se adapta con notable acierto al rol de Leonora. Puede dar mucho de sí en este repertorio siempre que mantenga una línea de interpretación controlada. Todo lo contrario que el barítono Ambrogio Maestri, voz excepcional, con una potencia impactante, pero incapaz de dominar el instrumento para conseguir un canto recio y apolíneo. Sin embargo, la Azucena de Ludmila Semciuk tiene entidad, con adecuado color verdiano que se resiente, no obstante, por una irregular línea de canto imagino mediatizada por las especiales circunstancias de la función. Muy bien el Ferrando de Alfredo Zanazzo, contenido y de alta capacitación. Correctos los secundarios, el Coro Lírico de Cantabria y la sección de la Joven Orquesta Nacional de España, con una dirección lineal y muy moderada de Andrea Licata, que logró cuadrar todo sin mayores sobresaltos.

Por su parte, el director de escena Peter Watson, con una visión parca y carente de ideas, desaprovecha la inteligente y abstracta escenografía de paneles de Tim Hatley. Pese a la incertidumbre, haber terminado la función con dignidad es una demostración de las capacidades de todo el reparto en un «Trovatore» con médico de urgencia a pie de escena.