La familia de Montserrat Caballé, en el funeral por la soprano
La familia de Montserrat Caballé, en el funeral por la soprano - Antoni Bofill

Torra y Colau, ausentes en el réquiem por Montserrat Caballé

El Gran Teatre del Liceu se vuelca en el homenaje a la soprano, que llenó de admiradores la Catedral de Barcelona

BarcelonaActualizado:

La Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceo, la entidad que la vio nacer y crecer como artista, dieron ayer dignidad y solemnidad a la ceremonia fúnebre por la soprano Montserrat Caballé. El propio teatro organizó el acto en la Catedral de Barcelona, tal y como anunció al morir la diva, el pasado 6 de octubre. A la misa de réquiem asistieron 600 personas, a las que se unieron cerca de 1.500. que siguieron la ceremonia en directo desde el propio Liceo, y las que vieron la retransmisión en directo a través de TVE y RNE. Las invitaciones para asistir a la catedral se agotaron en tres horas cuando, a principios de esta semana, se pusieron a disposición del público.

Este fervor ciudadano y la atenta organización del Liceo, con todo, no tuvieron una respuesta institucional a la altura. Representando al Gobierno estuvieron el ministro de Cultura, José Guirao, y la ministra de Administraciones Públicas, Meritxell Batet. Ni presidencia ni la Casa Real acompañaron a la familia en esta ocasión. Con todo, las ausencias más comentadas fueron las del presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, y la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Ambos delegaron en segundas espadas: en la consejera de Cultura, Laura Borràs, el primero y en el teniente de alcalde, Jaume Asens, la segunda.

Fueron las únicas notas discordantes en un acto que, por lo demás, tuvo la dignidad que se esperaba. La ceremonia se inició con el «Adagio para cuerdas», de Samuel Barber, que arrancó las lágrimas de Montserrat Martí, hija de la diva. Ella encabezaba la comitiva de la familia, junto con su viudo, Bernabé Martí. Entre los asistentes hubo numerosos representantes de la vida cultural y social de la ciudad, así como personalidades vinculadas al teatro a lo largo de su historia. En su homilía, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, recordó a la soprano como «una embajadora de nuestra tierra y nuestro país en cualquier lugar del mundo donde se ha escuchado su canto».

Durante el funeral se interpretó, con algunos recortes, el «Requiem» de Verdi, obra y autor que ocuparon un lugar destacado en el repertorio de La Superba. Los solistas Ainhoa Arteta, Anna Larsson, Nikolai Schukoff y Alexander Vinogradov cantaron junto a la Orquesta y el Coro del teatro y la coral Polifónica de Puig-Reig, dirigidos por Josep Pons. El maestro creó un ambiente adecuado a la emotividad del evento pese a tener que lidiar con la complicada acústica de la Catedral de Barcelona.

El Liceo organizará en la primavera de 2019 una gala lírica en memoria de la soprano. El Palau de la Música también rendirá tributo a Caballé con charlas, proyecciones y una exposición que se inaugurará mañana.